Hallstatt: un tesoro arqueológico en los Alpes austríacos
Hallstatt, pequeño pueblo a orillas del lago que lleva su nombre y a los pies del imponente Hoher Dachstein, es uno de los yacimientos arqueológicos más relevantes del mundo. Desde la prehistoria se explotó allí una mina de sal, considerada la más antigua del planeta, con evidencias de uso que datan de alrededor del 1500 a.C., aunque es probable que la extracción comenzara mucho antes.
El descubrimiento de la necrópolis
En 1846, el arqueólogo Johann Georg Ramsauer descubrió en Hallstatt una necrópolis prehistórica con más de 2 000 tumbas pertenecientes a los siglos VIII‑V a.C. Sus excavaciones revelaron tumbas sin distinción de clases sociales: todas estaban ricamente equipadas con cerámica, espadas de hierro y bronce, pulseras, agujas, broches y otros objetos de gran valor. Ramsauer concluyó que los habitantes vivían “muy por encima del nivel de subsistencia” y que la riqueza generada por la mina se distribuía de forma casi equitativa, algo poco frecuente en la historia humana.
Los hallazgos permitieron identificar la cultura de Hallstatt, una civilización avanzada que floreció entre el 800 y el 500 a.C. y que más tarde se extendió por gran parte de Europa.
La mina y sus misterios
Hasta la actualidad, no se ha localizado el asentamiento original de Hallstatt; se presume que se encontraba bajo la actual localidad, que ocupa prácticamente todo el espacio entre la montaña y el lago. Hasta 1890, la única forma de acceder al pueblo era por barco o por caminos estrechos que no admitían vehículos.
Alrededor del 400 a.C. la montaña colapsó, sepultando la mina. La explotación quedó abandonada durante la Antigüedad y la Edad Media, y sólo en 1595 se reabrió. En esa época se construyó un conducto de madera de 40 km que transportaba la salmuera a Ebensee; dicho conducto es el más antiguo del mundo y todavía está en uso.
Un tesoro preservado por la sal
Los investigadores han encontrado en la mina una increíble cantidad de objetos orgánicos conservados casi intactos gracias a la sal: restos de alimentos, herramientas de bronce, macetas de madera, prendas de piel y lana, zapatos de cuero y mochilas de mineros. El hallazgo más antiguo es un zapato datado en 5500 a.C.
Desde el Neolítico se han excavado 65 km de galerías, de los que se estima que se extrajeron unos 2 millones de metros cúbicos de sal. Sin embargo, sólo el 2 % de esas galerías han sido exploradas desde que comenzaron las investigaciones en 1960, y gran parte de ellas pueden visitarse descendiendo por toboganes especiales (ver vídeo al final).
La escalera de madera más antigua del mundo
Entre los descubrimientos más impresionantes se encuentra una escalera de madera datada en 1108 a.C. La escalera, de 8 m de largo por 1,20 m de ancho, servía para ahorrar dos niveles de altura en una de las galerías y estuvo en uso durante al menos un siglo, hasta que un derrumbe la sepultó en 1000 a.C. Fue hallada en 2002 con su estructura completamente intacta, ya que la sal impidió el crecimiento de hongos que normalmente descomponen la madera.
Tras su descubrimiento, la cámara donde se encontraba fue clausurada para protegerla. Posteriormente, los movimientos del terreno obligaron a trasladar la escalera al Museo de Historia Natural de Viena, donde fue estudiada. En 2015 volvió a la mina y hoy se exhibe en una gran vitrina para que los visitantes la admiren.
Hallstatt hoy
Actualmente Hallstatt es uno de los principales atractivos turísticos de Austria, tanto por su mina como por su belleza escénica, considerada una de las más hermosas del mundo. Las investigaciones continúan y es probable que en el futuro se revelen nuevos tesoros arqueológicos.