Introducción
Aunque a menudo se tiende a ver el Neolítico como una etapa homogénea, la aparición de la agricultura y la ganadería provocó la sedentarización y el nacimiento de las primeras sociedades agrarias. Esto dio lugar a una gran diversidad cultural: simultáneamente surgieron en distintas regiones del planeta culturas neolíticas sin conexión entre sí, y cada una evolucionó en ramas propias.
En Europa, una de las más singulares es la conocida como Horizonte de Casas Quemadas, un nombre que alude a su rasgo distintivo: la práctica de quemar sus viviendas de forma cíclica.
Extensión geográfica y cronología
El Horizonte de Casas Quemadas abarca el sureste de Europa, desde los Balcanes hasta la frontera ucraniana con Rusia, rodeando la costa norte del Mar Negro. Incluye territorios de Montenegro, Croacia, Bosnia‑Herzegovina, Serbia, Hungría, Eslovaquia, Bulgaria, Rumanía, Moldavia y Ucrania.
Su desarrollo se extiende por unos 4 500 años, entre el 6500 a.C. y el 2000 a.C., cubriendo el Neolítico tardío, el Calcolítico (Edad del Cobre) y los inicios de la Edad del Bronce.
Principales culturas del horizonte
Dentro de este amplio espacio surgieron diversas culturas que forman parte del horizonte, entre ellas: Körös, Starčevo, Dudești, Vinča, Boian, Tisza, Gumelnița‑Karanovo y Bubanj‑Sâlcuta‑Krivodol. Un caso destacado es la cultura Cucuteni‑Tripilia, la más tardía y la que mantuvo la tradición de quemar sus casas durante más de un milenio y medio.
La cultura Cucuteni‑Tripilia
Floreció entre el 4500 a.C. y el 3000 a.C. en una zona de unos 350 000 km² que hoy comprende el noreste de Rumanía, el oeste de Ucrania y toda Moldavia. Su principal yponimia proviene del sitio de Cucuteni, en el distrito de Iași (Rumanía), aunque también se destacan los asentamientos de Tripilia, en la región de Kyiv (Ucrania). Hasta la fecha se han identificado cerca de dos mil enclaves de diferentes tamaños.
Se considera la primera manifestación de asentamiento urbano en Europa. Los poblados, aunque pequeños (entre 1 000 y 4 000 habitantes), estaban organizados de forma radial, protegidos por fosos y otras defensas naturales, y presentaban calles estrechas flanqueadas por edificios contiguos.
Vida cotidiana y economía
La economía era mayormente de subsistencia: cultivaban cereales, criaban ganado (aunque aún no está claro si incluía caballos) y producían sal, como demuestra el primer estanque de sal conocido en Starčevo, en Moldavia. Poseían conocimientos de cerámica avanzada y fabricaban herramientas y armas con piedra pulida, sílex, obsidiana, hueso y madera.
Creencias y rituales
Los hallazgos funerarios, figurillas femeninas y estructuras interpretadas como templos revelan un mundo religioso complejo. Aunque se habló de una sociedad matriarcal dedicada a una diosa madre, la investigación actual muestra una organización más diversa y no exclusivamente matriarcal.
El enigma del fuego cíclico
Lo que une a todas las comunidades del horizonte es la costumbre de quemar sus casas cada 60‑80 años. Las capas arqueológicas demuestran que no se trató de incendios accidentales: en muchos casos se incineraron simultáneamente todas las estructuras de un asentamiento, incluidos graneros y objetos domésticos.
Las primeras interpretaciones, a mediados del siglo XX, atribuían estos eventos a guerras, accidentes o a la vulnerabilidad del material de construcción (paja, barro y ramas). Sin embargo, la aparición del mismo patrón en culturas distintas sugiere una causa intencional.
Hipótesis propuestas
- Fortalecimiento de muros: el arqueólogo ruso Evgeniy Krichevsky (1940) sugirió que el fuego vitrificaba el barro, haciéndolo más resistente. No explica la presencia de enterramientos y objetos dentro de las viviendas.
- Renovación estructural: el estadounidense Gary Shaffer (1993) planteó que, al ser casas frágiles, sus habitantes las quemaban deliberadamente para reconstruirlas con paredes endurecidas por el calor, acumulando material combustible alrededor.
- Fumigación o control de plagas: una teoría menos aceptada que interpreta la quema como método de desinfección masiva.
- Ritual de liberación del espíritu: si la religión era animista, los hogares tendrían alma. Al final de su “vida útil”, se quemarían para liberar el espíritu y permitir su renacimiento mediante la reconstrucción.
Declive y teorías finales
El colapso de la cultura Cucuteni‑Tripilia se ha vinculado a dos grandes procesos:
- La llegada de los protoindoeuropeos, especialmente los grupos kurganes o yamna del este, que podrían haber desplazado a las poblaciones locales.
- Un cambio climático severo: según la teoría Blytt‑Sernander, el enfriamiento postglacial provocó una gran sequía que arruinó la agricultura, debilitando la base económica de la cultura.
Ambas explicaciones siguen siendo objeto de debate; la prehistoria, por su naturaleza fragmentaria, deja muchas preguntas sin respuesta.