Descubrimientos arqueológicos

Los relieves del santuario hitita de Yazılıkaya resuelven un misterio arqueológico de 3.200 años

Contexto histórico

Durante casi dos siglos los arqueólogos han buscado una explicación coherente para el santuario rupestre de Yazılıkaya, situado en la región central de Turquía. Hace más de 3.200 años, canteros tallaron más de noventa relieves de deidades, animales y quimeras en la piedra caliza del sustrato.

El sitio, declarado Patrimonio Cultural de la UNESCO, se encuentra a unos 150 km al este de Ankara, cerca de la antigua capital hitita Hattuša. En el siglo XIII a.C. se esculpieron allí figuras mayormente divinas y se erigió un templo frente a dos cámaras naturales de roca. Los especialistas coinciden en que el santuario fue un importante centro de culto durante el Imperio hitita (c. 1650‑1190 a.C.).

Los relieves del santuario hitita de Yazılıkaya resuelven un misterio arqueológico de 3.200 años

Un nuevo enfoque interdisciplinario

Un equipo internacional de arqueólogos y astrónomos suizos, estadounidenses y turcos ha propuesto, por primera vez, una interpretación que integra a todas las figuras dentro de un mismo marco: los relieves simbolizan el cosmos —el inframundo, la tierra y el cielo— y los ciclos recurrentes de estaciones, fases lunares y el día‑noche.

Según el artículo publicado en el Journal of Skyscape Archaeology, los relieves representan, por un lado, los niveles estáticos del universo y, por otro, los procesos cíclicos de renovación y renacimiento. Cada una de las noventa figuras encaja en este esquema.

Los relieves del santuario hitita de Yazılıkaya resuelven un misterio arqueológico de 3.200 años

Descubrimientos clave

La investigación, liderada por el geoarqueólogo Eberhard Zangger y la arqueóloga‑astrónoma Rita Gautschy, reveló que muchas de las figuras indican las fases lunares y la duración del año solar. En 2019 publicaron estos hallazgos y, posteriormente, ampliaron el estudio con la participación de E. C. Krupp (Griffith Observatory) y el historiador Serkan Demirel.

La nueva interpretación confirma la función de un calendario lunisolar y atribuye a la Cámara B el simbolismo del inframundo, evidenciado, entre otros, por el relieve del dios Nergal. Además, se propone que los dioses más importantes del panteón hitita están asociados a la región circumpolar del cielo norte, visible durante todo el año, lo que explica su posición en la procesión —mirando al norte y sobre los demás dioses—.

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Conclusiones

Los autores sostienen que el santuario funcionaba como una pantalla de información astronómica, de modo que su arquitectura y sus relieves reflejaban la totalidad del orden cósmico. Las dos cámaras principales servían como escenarios rituales para ceremonias públicas, donde los dioses eran representados de forma monumental. No se trataba simplemente de un cálculo, sino de una puesta en escena del universo.