Descubrimientos arqueológicos

Los olmecas: la civilización de los colosales cabezas

Los olmecas, considerados la "madre" de las civilizaciones mesoamericanas, dominaron la cuenca del Golfo de México entre los siglos XIII y XV a.C. Sus impresionantes cabezas de basalto, talladas a partir de monolitos de varias toneladas, siguen desconcertando a los investigadores.

Una investigadora pionera

La arqueóloga Ann Cyphers, de la UNAM, ha dedicado su carrera a desentrañar los misterios olmecas. En diciembre de 2019 recibió el prestigioso premio del 4.º Foro de Arqueología de Shanghái y está a punto de publicar un compendio que reúne sus descubrimientos más recientes.

Los olmecas: la civilización de los colosales cabezas

¿Fenicios, africanos o extraterrestres?

Desde el siglo XIX circulan teorías que atribuyen el origen de las cabezas a fenicios, africanos o incluso a seres de otro planeta. Estas ideas surgieron a raíz de los comentarios del anticuario José María Melgar, quien describió una de las primeras piezas encontradas en 1862 como con "un aire etíope". Hoy la genética descarta esas hipótesis: un estudio de ADN mitocondrial confirma que los olmecas tienen un origen exclusivamente americano, perteneciendo al grupo mitocondrial más frecuente entre los pueblos indígenas del continente.

Las colosales cabezas

Se han identificado 17 cabezas monumentales: 10 en San Lorenzo, 4 en La Venta, 2 en Tres Zapotes y 1 en La Cobata, además de fragmentos en Guerrero y Guatemala. Miden entre 1,45 m y 3,40 m y pesan de 8 a 50 toneladas. Originalmente estaban pintadas; se han encontrado restos de estuco y pigmento rojo en algunas de ellas.

Los olmecas: la civilización de los colosales cabezas

Según Cyphers, "las cabezas son retratos de gobernantes, todos diferentes entre sí". En San Lorenzo‑Tenochtitlán, la excavación reveló una fila real de tronos tallados en la roca, organizados en dos líneas norte‑sur.

Deformación craneal

Los rasgos distintivos – frente plana, ojos almendrados y nariz ancha – se explican por la práctica de la deformación craneal, realizada desde la infancia mientras los huesos aún son maleables. Este proceso marcaba la pertenencia a la élite y, según la arqueóloga, podría haber tenido también una finalidad estética, similar a la moda del faraón Akhenatón en el antiguo Egipto.

Legado cultural

Los olmecas introdujeron el calendario mesoamericano, la arquitectura sagrada vinculada al entorno (por ejemplo, la Gran Pirámide de La Venta que imita un volcán) y el comercio fluvial de larga distancia. Inventaron la escritura más antigua de América, con glifos y pictogramas hallados en estelas y algunas cabezas.

Rituales de sacrificio humano

Los primeros vestigios de sacrificio humano en Mesoamérica provienen de San Lorenzo y El Manatí (1200‑1000 a.C.). Se hallaron restos de adultos decapitados y desmembrados, así como niños sacrificados, indicando rituales de consagración que serían retomados por los mayas y los aztecas.

Los olmecas: la civilización de los colosales cabezas

Los olmecas dejaron una huella profunda en todas las culturas posteriores de la región, desde la arquitectura hasta la iconografía y los sistemas de creencias.