Un impresionante tótem de madera descubierto en los Urales a finales del siglo XIX ha sido redatado recientemente. Los nuevos análisis publicados en la revista Quaternary International sitúan su edad en unos 12.500 años, casi mil años más de lo que se creía.
Actualización de la datación
El estudio liderado por el profesor Thomas Terberger, de la Universidad de Baja Sajonia (Alemania), y el arqueólogo ruso Mikhail Zhilin, empleó la espectrometría de masas por acelerador (AMS) en siete diminutas muestras extraídas del corazón de la estatua. Los resultados elevan la antigüedad del ídolo de 11.500 a 12.500 años, colocándolo antes del propio Stonehenge y a la par de los primeros monumentos neolíticos del Próximo Oriente.
Características del ídolo
Con una altura de 2,80 m, el tótem está tallado en el tronco de una alerce de aproximadamente 157 años al momento de su confección. Su cuerpo delgado está cubierto de incisiones, su boca forma una “O” y sus ojos se reducen a dos simples rendijas. Estas marcas podrían representar tatuajes, pinturas corporales o símbolos religiosos de los cazadores-recolectores que habitaban Eurasia en el inicio del Holoceno.
Historia del hallazgo
Descubierto en 1890 en un pantano de turba cerca de Sverdlovsk (actual Ekaterimburgo, Rusia), el ídolo se conservó gracias a la acidez del entorno, que retardó la descomposición de la madera. Originalmente medía 5,30 m, pero durante la era soviética partes del tótem desaparecieron, quedando la pieza actual de 2,80 m. El arqueólogo Vladimir Tolmáchev documentó en 1914 la existencia de cuatro rostros adicionales que adornaban la estatua.
Significado y contexto
El propósito simbólico del ídolo sigue sin estar claro: ¿representaba ancestros, espíritus o deidades? Sus motivos geométricos recuerdan a los grabados encontrados en huesos, astas y ámbar de la misma época, y podrían haber sido utilizados como adornos corporales o prendas. En el Museo Regional de Sverdlovsk, el tótem fascina a los visitantes al “hipnotizar” con sus ojos tallados, y se compara con los monolitos de Göbekli Tepe, considerado el templo más antiguo del mundo.