La fiebre del oro de Klondike
En 1896 se descubrió oro en la región de Klondike, situada en el Yukón, Canadá. Aunque el hallazgo ocurrió al otro lado de la frontera, la ruta más accesible para los buscadores pasaba por Alaska, concretamente por los puertos de Skagway y Dyea.
Este hallazgo desencadenó una verdadera avalancha humana. Entre 1897 y 1898, decenas de miles de aventureros, mineros y comerciantes emprendieron el peligroso viaje a través de la cordillera Costera del Pacífico para intentar hacerse con una fortuna.
Impacto en Alaska y la costa del Pacífico
El flujo masivo de gente impulsó el desarrollo de ciudades portuarias como Skagway y Juneau, y favoreció el crecimiento de Seattle, Portland y otras urbes de la costa oeste, que se convirtieron en centros de aprovisionamiento y transporte.
Además, la fiebre del oro sentó las bases para la futura incorporación de Alaska como territorio de EE. UU. y estimuló la infraestructura de carreteras, ferrocarriles y servicios que perduraron mucho después del fin de la fiebre.