Cuando los vikingos llegaron a Groenlandia en 985, encontraron una tierra casi totalmente cubierta de nieve y hielo, con escasos claros de vegetación situados en el extremo sur, donde fundaron sus primeros asentamientos.
El valle de Qinngua y la ubicación de Brattahlíð
Uno de esos asentamientos se estableció en el valle de Qinngua, único bosque natural de la isla, situado a unos 50 km del interior, junto al lago Tasersuag. Allí, en la desembocadura del lago, se hallan los restos de la granja nórdica más grande de la zona, conocida hoy como Qassiarsuk.
Muchos investigadores identifican este sitio como Brattahlíð, la propia granja de Erik el Rojo, ubicada al fondo del fiordo Eiriksfjörd (actual Tunulliarfik), a unos 96 km de la costa sur.

Características de la granja
Fundada en 985, Brattahlíð fue una de las 500 granjas de la llamada “Colonia del Este” y la que Erik reservó para él y su familia, desde donde dirigía el resto de los asentamientos nórdicos. Los colonos dependían principalmente del ganado – ovejas, cabras, renos y focas – más que de la pesca.
En 1953 aún se podían observar algunos edificios de piedra, con muros de hasta 1,5 m de grosor recubiertos de tierra y hierba como aislamiento. Hoy solo quedan hoyos en el suelo que marcan su ubicación. Se estima que la casa principal medía 54 × 14 m; los restos visibles pertenecen a construcciones medievales posteriores.

La primera iglesia de Groenlandia
En Brattahlíð se erigió la primera iglesia de Groenlandia, la Þjóðhildarkirkja, construida en madera y dedicada a Þjóðhildur, esposa de Erik y primera convertida al cristianismo. Si consideramos a Groenlandia como parte del continente americano, sería la primera iglesia europea del continente.
En el siglo XIV se sustituyó por una iglesia de piedra; alrededor de ella se encuentran varias tumbas y lápidas con inscripciones rúnicas que delimitan el antiguo contorno del templo.

Declive y desaparición de los asentamientos
Los vikingos permanecieron en Groenlandia durante unos 500 años, hasta que la colonia desapareció en el siglo XV. El último registro histórico data del 16 de septiembre de 1406, cuando se celebró el matrimonio de los islandeses Thorsteinn Olafsson y Sigridr Bjornsdóttir en la iglesia de Hvalsey, cuyas ruinas aún se conservan.

Tras ese evento no se hallaron más evidencias hasta 1723, cuando el misionero danés Hans Egede visitó los restos, ya en ruinas.
Varias causas pudieron provocar el abandono: el Pequeño Edad de Hielo redujo la producción de heno; la posible deforestación y la pérdida de pastos; la llegada de los inuit de la cultura Thule a partir del año 1100; y el aumento de icebergs y hielo marino que dificultó el tráfico marítimo y el suministro desde Islandia. El último barco que partió de Groenlandia hacia Europa llegó a Noruega en 1410.
Legado de Erik el Rojo
Erik el Rojo falleció en su granja en 1003, víctima de una epidemia traída por una nueva ola de colonos el año anterior. Su hijo, Leif Eriksson, ya cristianizado, sería el primer europeo en explorar Vinland (actual Terranova y Labrador) alrededor del 1002.
Hoy Brattahlíð sigue ofreciendo la tierra cultivable más fértil de la isla, protegida de los vientos fríos del norte y de las tormentas oceánicas gracias a su posición geográfica.