Un hallazgo excepcional
Descubrir la biografía de una persona real escrita hace 3.500 años no es algo que ocurra a diario; por eso la estatua del rey Idrimi sigue siendo uno de los descubrimientos más relevantes de la historia.
Así lo afirma James Fraser, curador del Departamento de Oriente Próximo del British Museum, donde la pieza se conserva y no ha salido de sus vitrinas en los últimos 80 años.
Contexto del descubrimiento
La escultura fue hallada en 1939 por el arqueólogo Leonard Woolley, considerado el primer arqueólogo moderno. Woolley es recordado, entre otras cosas, por haber encontrado evidencias geológicas de la inundación de Gilgamesh y por colaborar con T. E. Lawrence (el famoso Lawrence de Arabia) en las excavaciones de la ciudad hitita de Carquemis.
La estatua apareció entre los restos de un anexo de templo en Alalakh, en el sur de la actual Turquía, cerca de Antioquía, una ciudad fundada en el segundo milenio a.C. en una posición estratégica entre Alepo y la costa.
Alalakh en la época de Idrimi
Alalakh fue saqueada por los hititas alrededor del siglo XVI a.C., pero volvió a vivir una época de esplendor entre los siglos XV y XIV a.C. bajo una dinastía local a la que pertenecía el rey Idrimi.
Características de la estatua
La efigie, tallada en magnesita y de aproximadamente 104 cm de altura, muestra al monarca sentado en su trono. Las cejas, párpados y pupilas están incrustados con vidrio y piedra negra, y la cabeza lleva una especie de corona o gorro redondo.
Una inscripción sin precedentes
Lo que realmente destaca de la figura es la inscripción en acadio que cubre gran parte de su cuerpo. Se trata de una biografía de 104 líneas que narra la vida de Idrimi, algo inusual en los hallazgos arqueológicos de la época, lo que la convierte en una de las descubrimientos cuneiformes más significativos.
El texto relata cómo Idrimi tuvo que huir a Yamkhad (el reino amorita de Alepo en la época paleobabilónica) y, después, a Emar (actual Tell Meskene, Siria), lugar de origen de su familia materna, probablemente para escapar de los hititas.
Decidido a restaurar el trono de su dinastía en Alalakh, viajó a Canaán en busca del apoyo del rey de los Umman‑Manda, un grupo de pueblos cuya identificación exacta sigue siendo un misterio, aunque se asocian con hurrianos, elamitas, medos, cimerios e incluso escitas.
Allí vivió siete años, reclutando tropas para su causa. Más tarde, contó con la ayuda de los Habiru, grupos semi‑nómadas del Creciente Fértil descritos como mercenarios ocasionales, y con el apoyo de Parsatatar, rey hurriano de Mitanni. Con un gran ejército, Idrimi recuperó el trono de Alalakh como vasallo, reinando durante treinta años.
La inscripción concluye con maldiciones dirigidas a quien profane o destruya la estatua.
Debate sobre la datación
Los especialistas sitúan la creación de la imagen entre finales del siglo XVI y comienzos del siglo XV a.C. Sin embargo, los informes de la época indican que la pieza apareció en un nivel arqueológico datado varios siglos después de la vida de Idrimi, alrededor de 1250‑1200 a.C.
Algunos arqueólogos proponen que el escriba Sharruwa, cuyo nombre aparece al final de la inscripción, la habría redactado en ese periodo posterior por razones políticas, y no bajo la orden directa de Idrimi como sugiere el texto.
La historicidad de Idrimi y los acontecimientos narrados se corroboran con dos tabletas encontradas en Alalakh en un nivel correspondiente al siglo XV a.C., una de ellas portando el sello real del rey.
Paralelismos bíblicos
Varios historiadores comparan la vida de Idrimi con la de personajes bíblicos como Abraham, David o Moisés. Todos comparten rasgos comunes: fueron refugiados o exiliados en su juventud, emprendieron un viaje en busca del favor divino y basaron su posterior éxito y autoridad en esa experiencia.
Digitalización y reproducción
El British Museum ha digitalizado la estatuilla, poniendo a disposición del público un modelo 3D por primera vez. Su fragilidad ha impedido que sea prestada a otros museos; incluso los especialistas han tenido que estudiar la inscripción a través de fotografías y transcripciones antiguas.
Se ha elaborado una réplica a escala 1:1 que será exhibida en Siria a partir del verano de 2018.
Bibliografía recomendada
Historia Antigua del Próximo Oriente: Mesopotamia y Egipto (Joaquín Sanmartín y José Miguel Serrano).