Casas de los campesinos
Los campesinos mayas habitaban viviendas pequeñas de una sola habitación, construidas con materiales perecederos como madera, palma y adobe.
Generalmente tenían forma rectangular y se elevaban sobre plataformas para protegerse de inundaciones e insectos.
Los techos, de hojas de palma o paja, eran inclinados para facilitar el drenaje de la lluvia. Contaban con pocas ventanas y la entrada se cerraba con una cortina o una puerta de madera.
En el interior, la única estancia servía como salón, cocina y dormitorio.
Casas de la élite
Las residencias de la élite maya eran mucho más amplias y elaboradas.
Se construían sobre plataformas elevadas, empleando piedra o ladrillos de adobe. Contaban con múltiples habitaciones, con áreas separadas para dormir, cocinar, almacenar y realizar rituales religiosos.
Los techos podían ser de paja o de losas de piedra, y las paredes a menudo estaban decoradas con murales coloridos o relieves.
Además, disponían de amplios patios o jardines que servían como espacios para reuniones sociales y ceremonias.
Palacios y templos
Los gobernantes y sacerdotes mayas residían en majestuosos palacios o complejos de templos, ubicados en el corazón de las ciudades.
Estas construcciones utilizaban los mejores materiales y técnicas de la época, presentando varios niveles, relieves intrincados y adornos elaborados.
Los interiores eran espaciosos, con grandes salones, salas del trono y cámaras ceremoniales.
En conjunto, la arquitectura de las viviendas mayas variaba en tamaño, materiales y complejidad según el estatus social y la ubicación, reflejando la cultura, la sociedad y el entorno natural de los mayas.