Ejemplo: los aborígenes australianos
Los aborígenes de Australia constituyen un claro ejemplo de sociedad cazadora‑recolectora. Viven en pequeños grupos nómadas que se desplazan por su territorio según la disponibilidad de recursos alimenticios.
Se dedican a la caza de animales y a la recolección de plantas, utilizando herramientas y armas simples que fabrican con materiales locales. Su profundo conocimiento del entorno —las especies vegetales y animales, los ciclos estacionales y los lugares de refugio— les permite sobrevivir en condiciones a menudo duras y cambiantes.