1. Estratigrafía
La estratigrafía estudia las capas de roca y su orden de formación. En general, los fósiles más antiguos se encuentran en capas más profundas, mientras que los más recientes aparecen en capas superiores. Este principio se conoce como la ley de superposición.
2. Fósiles índice
Los fósiles índice son especies que vivieron durante un corto intervalo de tiempo geológico y que se distribuyeron ampliamente. Su presencia permite fechar rocas y correlacionar estratos de diferentes lugares.
3. Datación radiométrica
Esta técnica mide la desintegración de isótopos radiactivos (por ejemplo, carbono‑14, potasio‑40, uranio‑235) para obtener una edad absoluta. Al comparar la cantidad de isótopo restante con la de su producto de descomposición, los científicos calculan la edad del material, lo que resulta útil para capas de ceniza volcánica asociadas a fósiles o, en algunos casos, para los propios fósiles.
4. Sucesión paleontológica
Analizar la sucesión de especies fósiles a lo largo de una secuencia estratigráfica ayuda a establecer edades relativas. Los cambios evolutivos observados permiten identificar tendencias y patrones que sirven como referencia temporal.
5. Biostratigrafía
La biostratigrafía se centra en la distribución de fósiles dentro de los estratos y su uso para determinar la edad relativa de las rocas. Al comparar los conjuntos de fósiles de distintas capas, se construye una secuencia biostratigráfica que facilita la correlación y datación de unidades rocosas.
En la práctica, la datación de fósiles suele combinar varias de estas técnicas. Un enfoque integrado, que incluya el contexto geológico y la experiencia paleontológica, brinda los resultados más fiables.