Entierro de las momias
Las momias se depositaban en sarcófagos o ataúdes ricamente decorados. Estos recipientes podían estar fabricados de madera, piedra o metal y se adornaban con relieves, pinturas y jeroglíficos.
Una vez preparado el ataúd, se colocaba dentro de una cámara funeraria. Dicha cámara podía encontrarse en una tumba, una pirámide u otro tipo de estructura subterránea.
Para proteger el cuerpo momificado de saqueadores y de los elementos, la cámara se sellaba herméticamente.