Los mosaicos, compuestos por pequeñas piezas llamadas tesselas, han sido empleados desde la Antigüedad para embellecer una gran variedad de objetos y espacios. A continuación, se presentan sus principales aplicaciones.
Decoración de suelos
Los mosaicos de piedra o cerámica se utilizaban para revestir pisos de viviendas, palacios y edificios públicos. Podían disponer‑se en diseños geométricos simples o en elaboradas representaciones artísticas, aportando durabilidad y elegancia.
Decoración de paredes
En paredes interiores y exteriores, los mosaicos servían para narrar escenas religiosas, mitológicas o históricas. Este uso permitía crear murales permanentes y resistentes al paso del tiempo.
Adorno de mobiliario
Algunos muebles —mesas, sillas o arcones— fueron embellecidos con mosaicos fabricados en madera, hueso o marfil. Estas piezas aportaban un toque de lujo y singularidad al objeto.
Joyas y accesorios
Pequeñas tesselas de vidrio o piedra se incorporaban en collares, pulseras y pendientes, ofreciendo colores vivos y texturas únicas en la orfebrería.
Objetos religiosos
Altares, relicarios y cruces a menudo estaban recubiertos de mosaicos de piedra, vidrio o metal, realzando su valor simbólico y estético.