Figuras Históricas

Manfred von Ardenne – el pionero de la televisión

En 1931, el inventor alemán Manfred von Ardenne presentó la primera tecnología de transmisión de televisión electrónica en la IFA de Berlín, sentando las bases para que la televisión se convirtiera en un medio de masas global.

Por Cornelius Kob

Infancia y primeros años

Manfred nació el 20 de enero de 1907 en Hamburgo, hijo del barón Egmont von Ardenne. Criado en una familia acomodada, recibió clases particulares que despertaron su fascinación por la radio. A los 16 años obtuvo su primera patente, una de más de 600 a lo largo de su vida. En 1923 abandonó la escuela y desarrolló un tubo amplificador para Loewe, lo que permitió producir receptores de radio económicos.

La necesidad impulsa la invención

Con los ingresos de sus patentes, Arden von Ardenne compró una villa en Berlín con un amplio laboratorio, aunque pronto se vio endeudado a los 21 años. Su visita a la IFA de 1928 lo motivó: mientras el húngaro Dénes von Mihály mostraba un disco de Nipkow mecánico, Ardenne buscaba una solución electrónica que permitiera transmitir imágenes sin partes móviles.

El tubo Braun como pieza clave

En 1930, en su laboratorio de Lichterfelde, ensambló rápidamente una unidad de transmisión basada en el tubo Braun, superando al sistema mecánico de la Reichspost. El 22 de agosto de 1931 presentó su "Flying Spot Scanner" en la IFA, noticia que apareció también en la portada del New York Times.

La televisión electrónica conquista el mundo

El método de Ardenne ofrecía una imagen más grande, de mayor resolución y brillo, además de ser más barato de producir. El proceso mecánico con el disco de Nipkow fue progresivamente sustituido. Los Juegos Olímpicos de 1936 marcaron el gran salto de la televisión electrónica; aunque la Segunda Guerra Mundial frenó su desarrollo, en los años 50 la televisión se extendió mundialmente.

Guerra, trabajo en la URSS y regreso a Alemania Oriental

Al final de los años 30, Ardenne construyó el primer microscopio electrónico de barrido, revelando estructuras moleculares. También aportó al desarrollo del radar alemán. Tras la guerra, bajo la influencia soviética, participó en el proyecto de la primera bomba de hidrógeno soviética, convencido de que la “deterrencia mutua” evitaría otro conflicto mundial. En 1955 regresó a Dresde, donde fundó el único instituto privado de la RDA, gozando de un estatus privilegiado por sus logros y reconocimientos soviéticos.

De la física a la medicina

Durante la década de los 60 y 70, se centró en la física nuclear y la electrónica médica. Tras superar una enfermedad grave, desarrolló la terapia de oxígeno multietapa, que según él retardaba el envejecimiento y tenía efectos curativos contra el cáncer. Aunque polémica, la técnica sigue utilizándose en medicina alternativa. Su relación con el liderazgo de la RDA se volvió tensa bajo Erich Honecker, que intentó aumentar el control estatal sobre su instituto.

Últimos años y legado

Manfred von Ardenne trabajó en su instituto del Weißer Hirsch en Dresde hasta su muerte, el 26 de mayo de 1997, a los 90 años. Tras su fallecimiento, el instituto se dividió en tres entidades dedicadas a la tecnología solar, la tecnología de sistemas y la continuación de su terapia contra el cáncer.

Su trayectoria bajo regímenes nazi, soviético y de la RDA ha generado críticas: siempre supo aprovechar las circunstancias políticas para obtener recursos y reconocimiento, sin involucrarse directamente en la política, pero convirtiéndose en una pieza clave del aparato científico de cada época.