Fundador de la influyente revista de noticias Der Spiegel, Rudolf Augstein defendió sus convicciones durante toda su vida. En 1962 llegó a prisión por la libertad de prensa y falleció en Hamburgo en 2002.
«Nunca me costó estar en contra de algo; me costó más estar a favor de algo», afirmó Augstein. Esa postura crítica frente a la política y la sociedad marcó la carrera del periodista y editor. Tras su muerte, el ex ministro de Relaciones Exteriores Hans‑Dietrich Genscher lo describió como “el hombre sin quien nuestro país sería menos libre y menos abierto”.
Rudolf Augstein: un estudiante crítico
Nacido el 5 de noviembre de 1923 en Hannover, era el sexto de siete hijos de Friedrich Augstein, comerciante de fotografías. Ya de joven mostró interés por la política y valentía civil: en un ensayo escolar de 1940 cuestionó la “victoria final de Alemania” en la guerra.
Tras el bachillerato y una práctica en el Hannoverscher Anzeiger, fue llamado al servicio laboral y, en 1942, al servicio militar. Resultó herido en el frente oriental y, brevemente, fue prisionero de los estadounidenses en 1945.
Al terminar la guerra regresó a Hannover y trabajó para la revista This Week, dirigida por oficiales británicos. Cuando la autoridad militar quiso cerrarla por su tono crítico, Augstein obtuvo la licencia y, el 4 de enero de 1947, lanzó Der Spiegel como editor y publicista.
«Der Spiegel», el cañón de asalto de la democracia
En 1952 trasladó la revista a Hamburgo. Su postura incisiva pronto irritó a numerosos políticos. Augstein describía Spiegel como “el cañón de asalto de la democracia”: sus redactores investigan, excavan y revelan.
Un reportaje sobre la Bundeswehr provocó el famoso “affaire Spiegel” de 1962. Augstein fue detenido 103 días bajo sospecha de traición, pero el escándalo no derribó al periodista sino al entonces ministro de Defensa Franz Josef Strauss, quien ordenó registrar y clausurar la redacción. Desde entonces, Der Spiegel se consolidó como un bastión de la libertad de prensa.
Críticas mordaces a la política de Adenauer
Antes del affaire, Augstein ya había atacado a Strauss y a Konrad Adenauer en cerca de 150 columnas bajo el seudónimo “Jens Daniel”. Consideraba que la orientación estrictamente occidental de Adenauer perpetuaba la división de Alemania. Más tarde apoyó la Ostpolitik de Willy Brandt.
Breve paso por la política
En noviembre de 1972, tras tres meses de campaña, Augstein ingresó al Bundestag por la lista del FDP en Renania del Norte‑Westfalia. Abandonó el Parlamento tres meses después, alegando cambios en la dirección editorial de Spiegel.
En 1974 tomó una decisión trascendental: cedió el 50 % de la empresa a sus empleados. Hasta hoy, los trabajadores de Spiegel son socios silenciosos y comparten la mitad de los beneficios.
Por la reunificación
En 1989 Augstein se manifestó a favor de la reunificación alemana. Cuando el editor Erich Böhme escribió el 30 de octubre, “No quiero reunirme”, Augstein respondió con un rotundo sí y anticipó los retos de una Europa en expansión y de una nueva historia alemana.
Vida personal: cinco matrimonios y una familia diversa
Augstein permaneció leal a Spiegel pero su vida privada estuvo marcada por la variedad. Se casó cinco veces; su última esposa, a quien se unió en 2000, fue la galerista Anna Maria Hürtgen.
Tuvo cuatro hijos con tres de sus esposas. Su hija Franziska trabaja como periodista en la Süddeutsche Zeitung. Jakob Augstein, editor de Der Freitag, es legalmente su hijo, aunque biológicamente pertenece al escritor Martin Walser.
«Escribo lo que pienso»
Hasta su fallecimiento, Augstein siguió al frente editorial de Spiegel, opinando sobre política y sociedad. Su punto de vista siempre apareció en la revista, aun cuando no contara con el respaldo total de sus colegas. “Escribo lo que pienso porque es la única autoridad que me queda. Y nadie está obligado a seguirla”.
Una semana después de cumplir 79 años, el 7 de noviembre de 2002, murió a causa de una neumonía. Su amigo de toda la vida, el escritor Martin Walser, le rindió un emotivo homenaje: “Seguirás gritando. Un tipo así se va. Un gran hombre”.