Rosalind Elsie Franklin (1920‑1958) fue una bioquímica británica cuya labor fue esencial para descubrir la estructura del ácido desoxirribonucleico (ADN).
Estudios de química
Hija de Muriel Frances Waley y Arthur Ellis Franklin, nació el 25 de julio de 1920 en Notting Hill (Londres) dentro de una familia influyente. Era la segunda de cinco hermanos. Desde pequeña mostró una gran aptitud académica; en la St Paul's Girls' School sobresalió en ciencias, latín y deporte.
En 1938 ingresó a la Universidad de Cambridge para estudiar química y se graduó en 1941. En 1945 defendió su tesis en química física, investigando las propiedades del carbón. Tras la Segunda Guerra Mundial se trasladó a Francia, donde trabajó hasta 1950 en el Laboratorio Central de los Servicios Químicos del Estado, aprendiendo técnicas de difracción de rayos X.
Estructura del ADN y del ARN
En 1951 regresó a Londres y obtuvo un puesto en el King's College, en la unidad dirigida por John Randall. Allí aplicó los conocimientos adquiridos en Francia al estudio de materiales biológicos. Aunque inicialmente debía trabajar con proteínas y lípidos, Randall la reasignó al ADN. Junto al estudiante Raymond Gosling, Franklin tomó varias radiografías de ADN. Mientras tanto, Maurice Wilkins también investigaba la molécula, cada uno de forma independiente.
Dos años después, al decidir abandonar el King's College por un ambiente laboral hostil, sus fotografías fueron entregadas a Maurice Wilkins y, sin su autorización, mostradas a James D. Watson. En 1953 Franklin dejó el King's College para incorporarse al Birkbeck College, donde aplicó la cristalografía a virus, estudiando el virus del mosaico del tabaco (TMV) y la estructura del ácido ribonucleico (ARN). Ese mismo año, Watson y Francis Crick publicaron en Nature la famosa doble hélice del ADN, basándose en gran medida en las imágenes de Franklin; sin embargo, solo se menciona brevemente su contribución.
Falta de reconocimiento
En 1956 Franklin empezó a sospechar de un problema de salud. En septiembre se operó de dos tumores abdominales y, pese a la recuperación, continuó trabajando. En 1957 volvió a enfermarse y fue hospitalizada. El 16 de abril de 1958 falleció a causa de un cáncer de ovario, probablemente agravado por la exposición prolongada a la radiación.
En 1962 el descubrimiento de la estructura del ADN valió a Watson, Crick y Wilkins el Premio Nobel de Fisiología o Medicina. Al no poder otorgarse el Nobel póstumamente, Franklin quedó fuera del galardón y no fue citada en los discursos de los laureados.