Introducción
Casimiro III el Grande (1310‑1370) fue rey de Polonia perteneciente a la dinastía Piast, hijo de Władysław Łokietek y Jadwiga Kaliska. Probablemente fue el último hijo de la pareja y, a diferencia de sus predecesores, sufrió una grave enfermedad en la juventud y recibió una educación limitada.
Acceso al trono
Tras la muerte de su padre, Władysław el Corto, en 1333, Casimiro fue coronado rey de Polonia. Durante su reinado resolvió disputas con los checos, que reclamaban el trono polaco, y con la Orden Teutónica, con la que su padre había mantenido largas y en su mayoría infructuosas guerras.
Política exterior y expansión
Con la ayuda de Hungría y, sobre todo, de su hermana, la reina Elżbieta Łokietkówna, impulsó una expansión gradual hacia la Red Ruthenia, fortaleciendo y enriqueciendo el reino. Intentó normalizar las relaciones con la pagana Lituania, casándose con la princesa Aldona Anna Giedyminówna, aunque la alianza resultó frágil y poco beneficiosa para la imagen polaca.
Reformas internas
Su gobierno es recordado por la codificación del derecho (los Statuta de Wiślica), la fundación de la Universidad de Cracovia en 1364 y una ambiciosa política de construcción que dio origen al dicho popular: “Llegó a Polonia de madera y la dejó de ladrillo”. Por estas razones también se le llamó “el rey de los campesinos”.
Controversias y críticas
Sin embargo, su figura está empañada por episodios controvertidos: la supuesta violación de la aristócrata húngara Klara Zach, el encarcelamiento y expulsión de su segunda esposa Adelaide Heska, un matrimonio ilegal con la ciudadana checa Krystyna Rokiczana (presunta agente de potencias hostiles) y múltiples casos de bigamia que fueron llevados ante tribunales papales.
El cronista Jan Długosz lo describió como un monarca de vida disoluta, propietario de prostíbulos privados y responsable del asesinato de un sacerdote que criticó sus costumbres reales.
Muerte y legado
Casimiro murió en 1370 a causa de una herida sufrida durante una cacería. El calificativo “el Grande” comenzó a usarse a finales del siglo XV y principios del XVI, consolidando su reputación como uno de los monarcas más influyentes de la historia polaca.