Calígula
Calígula fue emperador romano desde el 37 d.C. Nació el 31 de agosto del año 12, hijo de Germánico y Agripina la Mayor. Tras la muerte de su madre en la isla de Pandateria (33 d.C.), recibió el apodo Calígula por las pequeñas botas militares (caligae) que llevaba de niño. Fue proclamado emperador el 18 de marzo tras la muerte de Tiberio, a los 77 años.
Primeros actos y consolidación del poder
Al asumir el trono, Calígula liberó a los exiliados y anuló los juicios por ofensas a la majestad. Finalizó la construcción del Templo de Augusto, que quedó concluido durante su mandato.
Enfermedad y cambio de conducta
En el mismo año 37, poco después de su ascenso, sufrió una grave enfermedad que, según los cronistas, marcó el inicio de su conducta errática. Restableció los procesos contra quienes insultaban al emperador, obligó al nieto de Tiberio a suicidarse y, más tarde, ejecutó al prefecto macedónico Macro y a su esposa.
Excentricidades y crisis financiera
Se dice que quiso nombrar cónsul a su caballo Incitatus, aunque la veracidad de este episodio es discutida. Su estilo de vida extravagante agotó las arcas del Estado; para paliar la crisis impuso confiscaciones y, en el 41 d.C., un impuesto sobre la renta del 12,5 %.
Planes militares y actos de violencia
Durante los preparativos de una campaña contra los germanos se descubrió un intento de golpe de Estado. En el 41 d.C. planeó una invasión a Britania desde la Galia, proyecto que nunca se materializó. También ordenó la muerte del rey Ptolomeo de Mauritania, nieto de Cleopatra, a quien había invitado a Roma.
Fin del reinado
El clima de terror y la percepción de locura del emperador incrementaron la oposición entre la élite. El 24 de enero del 41 d.C., fue asesinado por miembros de su guardia pretoriana, liderados por Casio Cherea y Cornelio Sabino. Le sucedió en el trono el emperador Claudio.