Octavio Augusto
Octavio nació el 23 de septiembre de 63 a.C. y fue adoptado por Julio César. Tras el asesinato de César, formó en 43 a.C. el Segundo Triunvirato junto a Marco Antonio y Lépido, repartiendo entre ellos sus áreas de influencia en Hispania, la Galia y el resto del imperio.
En el otoño de 42 a.C. Octavio y Marco Antonio derrotaron a los asesinos de César, Bruto y Casio, en la batalla de Filipos. En 36 a.C. disolvió el triunvirato, apartando a Lépido, y en 31 a.C. venció a Marco Antonio y a Cleopatra en la decisiva batalla naval de Accio. Tras la caída de Alejandría en 30 a.C., ambos enemigos se suicidaron.
Durante su gobierno, el territorio romano se amplió notablemente: se anexó Egipto, se consolidó la conquista de Hispania, se incorporó Galia y se estableció la provincia de Galacia, entre otras adquisiciones.
El establecimiento del Principado
En 28 a.C. el Senado lo nombró princeps senatus. Un año después, al ejercer su séptimo consulado, renunció a los poderes extraordinarios del triunvirato. Ese mismo año, el Senado le otorgó el título de Augusto, marcando el inicio oficial del Imperio romano el 16 de enero de 27 a.C.
En 23 a.C. se le concedió la magistratura de tribuno perpetuo del pueblo y, en 12 a.C., fue nombrado pontifex máximo, consolidando su autoridad religiosa.
Últimos años y legado
En el 2 a.C. se le honró con el epíteto de pater patriae. Su hija Julia fue exiliada por supuestas conspiraciones, y su nieto, Cayo César, murió en circunstancias misteriosas. Octavio Augusto falleció el 19 de agosto de 14 d.C. en Nola, Campania, a los 76 años. Fue sucedido por su hijastro Tiberio, hijo de Livia Drusila, tercera esposa de Augusto.