Martha Jane Canary, conocida como Calamity Jane (1850‑1903), es una figura legendaria de la conquista del Oeste. Su fama se construyó en vida, y hoy resulta difícil separar la verdad del mito que rodea sus historias.
Comienzos de una vida aventurera
Martha Jane Canary nació a mediados de la década de 1850, probablemente en mayo de 1852, en Missouri. Hija de Charlotte y Robert W. Canary, campesinos, era la mayor de seis hermanos. Sus padres le permitieron gran libertad; cuidó de sus hermanos y aprendió rápidamente a montar a caballo.
A los trece años la familia se trasladó a Montana, un viaje largo y peligroso que cobró la vida de su madre. Durante la travesía, Jane acompañó a los hombres en la caza. Al llegar, la familia se estableció en Salt Lake City. Robert compró tierras, pero murió en 1868, apenas un año después. Jane volvió a asumir la responsabilidad del hogar, iniciando una vida de aventuras entre la realidad y la leyenda.
Expedición a las Black Hills
Tras pasar un tiempo en Wyoming, Jane realizó diversos trabajos antes de incorporarse como exploradora al ejército del general Custer en 1872‑1873, durante la campaña contra los pueblos indígenas en Arizona. Su participación en los combates sigue siendo objeto de debate, pero fue allí donde adquirió el apodo de “Calamity Jane”. En 1873 dio a luz a su hija Janey.
En 1875 participó en la Expedición a las Black Hills, liderada por el geólogo Walter Jenney, que penetró territorios controlados por los sioux. Un año después se mudó a Deadwood, donde se hizo amiga del famoso pistolero Wild Bill Hickok. Hickok murió en agosto de 1876; Jane afirmó que estaban casados y que Janey era su hija, aunque lo más probable es que solo fueran amigos. Tras el asesinato, según ella, persiguió al asesino Jack McCall, pero este escapó.
Deadwood
En 1876, Calamity Jane atendió a las víctimas de una epidemia de viruela en Deadwood y, al año siguiente, se incorporó a un regimiento de caballería, desempeñando múltiples oficios. En 1882 se casó con William Steers, con quien tuvo un hijo que murió en la infancia; el matrimonio fue infeliz. En 1887 contrajo matrimonio con Clinton Burke y tuvo una hija, Jessie, que finalmente la abandonó.
En 1893 empezó a actuar en el espectáculo de Buffalo Bill, “The Wild West”, y su leyenda creció aún más. Tres años después publicó su autobiografía, probablemente dictada, ya que era analfabeta. Durante gran parte de su vida luchó contra el alcoholismo. En 1901 fue internada en una casa de asistencia y, en agosto de 1903, murió de neumonía. Cumpliendo su deseo, fue enterrada en Deadwood junto a Wild Bill Hickok.
Su vida y la leyenda que la rodea han inspirado películas, libros, cómics y videojuegos.