Felipe II Augusto (1165‑1223)

Felipe II sucedió a su padre Luis VII el Joven cuando apenas tenía 15 años. Desde entonces se enfrentó a los señores de Flandes y Champaña, ampliando el dominio real.
En 1189 emprendió la Tercera Cruzada junto a Ricardo Corazón de León y Federico Barbarroja. Enfermo, tuvo que regresar a Francia, donde aprovechó la ausencia de los cruzados para apoderarse de los territorios ingleses situados en el reino de Francia.
Al volver de la cruzada, su principal rival, el rey inglés Juan Sin Tierra, le planteó una larga lucha. La contienda se reavivó tras la muerte de Ricardo Corazón de León. Felipe supo aprovechar los errores de Juan y, con la decisiva victoria en la batalla de Bouvines (1214), la monarquía capeta alcanzó un poder sin precedentes.
El reinado de Felipe II también se caracterizó por el embellecimiento de la capital francesa, París, y por una serie de reformas administrativas que sentaron las bases del Estado moderno.
Antecedentes dinásticos
Su padre, Luis VII el Joven, fue rey de los francos y, a partir de 1180, rey de Francia. Le sucedió Luis VIII el León.
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