Biografía
Francisco de Borja y Aragón nació en Madrid en 1581, hijo de Don Juan de Borja y Castro y Doña Francisca de Aragón y Barreto. Provenía de familias de alta nobleza tanto en España como en Nápoles y ocupó cargos de la corte como gentilhombre de cámara, caballero de la Orden de Montesa y conde de Mayalde.
En 1602 contrajo matrimonio con su prima Doña Ana de Borja, hija natural de Alfonso II, y a través de esta unión recibió el título de Príncipe de Esquilache.
Virrey del Perú
El 19 de julio de 1614, aún joven, fue nombrado por el rey Felipe III Virrey del Perú y presidente de la Audiencia de Lima. Llegó a la ciudad el 18 de diciembre de 1615, acompañada de una fastuosa comitiva.
A pesar de no contar con experiencia administrativa previa, gobernó con discreción y tacto, apoyándose en el jurista Leandro de Larrinaga y Salazar.
Defensa y obras públicas
Frente a la amenaza del corsario holandés Spilbergen, reforzó la defensa de la costa consultando a expertos marinos.
Fundó el Colegio del Príncipe en Lima (1620) para la educación de los hijos de la nobleza indígena, y en Cuzco estableció las escuelas de San Borja (para hijos de caciques) y San Bernardo (para hijos de colonos) en 1619.
En 1616 creó los obispados de Trujillo, Buenos Aires y Concepción de Chile, y continuó la política de erradicación de la idolatría iniciada por su predecesor.
Exploraciones y desarrollo económico
Patrocinó varias expediciones, como la de Pedro de Paegui y Ramírez Carlos a Apolobamba (fracasada) y la de Diego Vaca de Vega a las tierras de Maynas, donde fundó la ciudad de San Francisco de Borja (1619).
Durante su mandato la minera de Huancavelica siguió prosperando; la visita de Juan de Solórzano, por orden de Esquilache, permitió reducir la carga de la mita sobre los indígenas y adoptar un sistema de galerías que facilitó la extracción del metal y la ventilación de las minas.
Cultura y críticas
Fomentó la representación de comedias y otras obras teatrales en el palacio virreinal y mantuvo una corte rodeada de poetas y literatos.
No obstante, su gestión fue cuestionada por la lentitud de los procedimientos oficiales, la exigencia de sobornos para acelerar trámites y la venta de cargos.
Retiro y legado
Sin esperar a su sucesor, emprendió el regreso a España el 31 de diciembre de 1621. Murió en Madrid el 26 de octubre de 1658.
Como autor, dejó obras como Obras en verso (1630), La Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en tríplices (1638), Nápoles recuperada por el rey Alonso (1651) y Oraciones y meditaciones sobre la vida de Nuestro Señor Jesucristo (1661).