Figuras Históricas

Baltasar de la Cueva Enríquez, Conde de Castellar y Virrey del Perú

Baltasar de la Cueva Enríquez (1626‑1689)

Baltasar de la Cueva Enríquez fue Conde de Castellar y, entre 1674 y 1678, el XX Viceroy del Perú.

Orígenes y formación

Nació en Madrid en 1626, segundo hijo de Don Francisco de la Cueva y Doña Ana Enríquez. Estudió Derecho Civil y Canónico en la Universidad de Salamanca, donde obtuvo el título de licenciado en 1647. Después ejerció como rector del Colegio Mayor de San Bartolomé. Aunque se le había nombrado decano del capítulo catedralicio de Salamanca, al no haber recibido órdenes sagradas fue destinado a oidor del tribunal de Granada en 1654 y, cinco años después, a fiscal del Consejo de Órdenes Militares.

Trayectoria diplomática y llegada al Perú

Desempeñó funciones diplomáticas ante los gobiernos de Venecia y del Sacro Imperio Romano Germánico. En 1671 ingresó como miembro titular del Consejo Supremo de Indias. Gracias a esa experiencia, el 26 de septiembre de 1673 recibió el nombramiento del rey Carlos II para ocupar la vacante de Virrey del Perú.

Tras inspeccionar el istmo de Panamá, desembarcó en el puerto de Paita y, por tierra, llegó a Lima. Su entrada oficial, el 15 de agosto de 1674, se celebró con gran pompa: un arco triunfal decorado con 400 barras de plata, símbolo de la opulencia del virreinato.

Gobierno y políticas fiscales

Su gestión se caracterizó por la austeridad y la cercanía con la población. En su informe de gobierno afirmó que atendía personalmente los memoriales y recursos que los ciudadanos le presentaban.

Defensor ferviente de la hacienda real, en cuatro años recaudó más de cuatro millones de pesos y envió 3 500 quintales de mercurio a México. Al abandonar el cargo quedó un saldo de aproximadamente dos millones de pesos en efectivo. Ante la corrupción de funcionarios en La Paz, ordenó investigaciones y ejecutó a dos de los principales culpables.

Conflictos y destitución

Su estricta política fiscal coincidió con una serie de quiebras comerciales que generaron la enemistad del Consulado de Lima. Los mercaderes presentaron una querella ante el Consejo de Indias, y el monarca, en un gesto sin precedentes, ordenó su separación inmediata el 7 de julio de 1678. El virrey se retiró a Paita y luego a Santiago de Surco, donde aguardó el juicio de residencia.

El juicio, dictado el 24 de abril de 1680, lo declaró inocente de las acusaciones presentadas por los funcionarios del Tesoro y confirmó su conducta probada.

Últimos años y legado

Casado con Teresa Arias de Castellar, con quien compartió el título de Marqués de Malagón, regresó a Madrid y fue reinstalado como ministro del Consejo de Indias. Murió allí el 2 de abril de 1689, a los 63 años.

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