Zhang Zhixin (张志新, 1930-1975) se opuso a la Revolución Cultural y, sobre todo, a la idolatría de Mao Zedong. La trágica represión que sufrió la convirtió en heroína y mártir.
Advertencia: violación, violencia
La Universidad Popular de China
Nacida en 1930 en Tianjin, una ciudad costera del este de China, Zhang provenía de una familia de músicos y era una de siete hermanos. Tras estudiar en la Universidad de Hebei, se incorporó al Ejército Popular de Voluntarios Chinos durante la Guerra de Corea (1950‑1953) y completó sus estudios en la Universidad Popular de China.
Trabajó en la biblioteca de la universidad, donde conoció a Zeng Zhen, colega que se convirtió en su esposo en 1955. La pareja tuvo dos hijos: la niña Lin Lin y el niño Tong Tong. Más tarde, Zhang ocupó un puesto en el Departamento de Propaganda del Comité Central del Partido Comunista Chino.
Como miembro convencido del Partido, Zhang no dudó en criticar duramente a Mao Zedong, su culto a la personalidad y sus políticas, alegando que había traicionado los ideales del movimiento. Señaló que, después del Gran Salto Adelante, “su actitud científica se debilitó, su modestia desapareció y su estilo de trabajo democrático se erosionó”. También denunció a Jiang Qing, esposa de Mao, y a su mano derecha, Lin Biao. Por estas críticas fue arrestada en septiembre de 1969, acusada de ser contrarrevolucionaria.
“Es mejor vivir con honestidad”
En la cárcel, Zhang se mantuvo firme y se negó a retractarse. “No me obliguen a negar lo que creo que es verdad. No cederé. Es mejor vivir con honestidad que con adulación. Sea lo que sea, seguiré siendo miembro del Partido y defenderé la justicia, la verdad y la honradez”.
En 1970 recibió la pena de muerte, conmutada posteriormente por cadena perpetua. Las condiciones carcelarias fueron inhumanas: torturas, violaciones por parte de guardias y otros internos, ataduras y largas estancias en solitario en espacios diminutos. Al estar recluida en una prisión masculina, algunos reclusos recibían beneficios a cambio de atormentarla. Para comunicarse con sus hijos, escribía en papel higiénico, pero los guardias le confiscaban la pluma.
Rehabilitación póstuma
Su rebeldía persistió. En 1973, cuando se le obligó a participar en la campaña de crítica contra Lin Biao y Confucio, proclamó que Mao era responsable de todo lo cometido por Lin Biao. En 1975, debilitada por la tortura y el maltrato, fue condenada a muerte y ejecutada mediante decapitación tras una exhibición frente a los internos.
Cuatro años después, en la primavera de 1979, Hu Yaobang rehabilitó a Zhang Zhixin y la declaró oficialmente mártir. En su tumba, su madre grabó: “Buscadora de la verdad y, sobre todo, fiel; su cuerpo ya no está en esta tierra, pero su espíritu sigue vivo”.