Figuras Históricas

Rumiñahui, caudillo militar inca de Cuzco

Rumiñahui fue un destacado militar inca originario de Cuzco, mencionado por el cronista Guamán Poma. Acompañó a Huayna Cápac en campañas por la costa norte y luchó contra los cañaris en la batalla de Yaguarcocha. Tras la muerte de Huayna Cápac, apoyó firmemente a Atahualpa.

Participación en la guerra civil

Durante la guerra civil inca, Rumiñahui jugó un papel crucial en las batallas de Ambato, Tumipampa, Muyuturo y Cusipampa, consolidando el poder de Atahualpa en el extremo norte del Tahuantinsuyo. En noviembre de 1532 se encontraba en los baños termales de Pultamarca, donde Atahualpa recibió la delegación española encabezada por Hernando de Soto y, más tarde, Hernando Pizarro.

Rumiñahui desconfiaba de los españoles y se opuso a que Atahualpa les concediera una recepción pacífica. Esa misma noche, el inca planeó rodear Cajamarca con sus tropas, pero los acontecimientos tomaron otro rumbo.

El ataque a Cajamarca

Al anochecer, con alrededor de 20 000 hombres armados sólo con bolas, Rumiñahui marchó hacia la carretera que conducía a la costa. Esperaba la señal para sorprender a los españoles que debían huir de la plaza principal de Cajamarca. Sin embargo, el estruendo de los cañones de Pedro de Candía y los toques de trompeta anunciaron que el plan no se estaba ejecutando.

El mensajero que debía dar la señal fue arrojado desde la torre de la plaza y, poco después, una de las murallas colapsó bajo el pánico de la multitud. Ante la confusión, Rumiñahui no pudo ordenar el ataque y, tras el ruido y el humo de la artillería española, decidió retirar su ejército hacia Quito.

Conflictos en el norte del imperio

Al llegar a Quito, rompió sus vínculos con la aristocracia local y ordenó la ejecución de los hermanos de Atahualpa que residían allí. Meses después, emisarios enviados por el monarca cautivo le pidieron que recolectara el oro almacenado; Rumiñahui los mató y comenzó una guerra contra los cañaris, quienes aprovecharon la ausencia de tropas incas para recuperar su autonomía.

Tras varios enfrentamientos sangrientos, los cañaris fueron nuevamente subyugados, pero enviaron emisarios a Sebastián Benalcázar en Piura. Aprovechando la situación, Benalcázar inició una campaña bajo el pretexto de ayudar a los cañaris, desembarcó con doscientos españoles y se enfrentó a las tropas de Quito comandadas por Chaqui Tinta, lugarteniente de Rumiñahui.

Rumiñahui obtuvo victorias en Teocaxas y evitó una emboscada en Riobamba. En Ambato, Benalcázar buscó eliminar la resistencia restante, pero los quiteños se retiraron al norte, salvando parte de su ejército. Al ver que la defensa de Quito era inútil, Rumiñahui abandonó la ciudad, se llevó los tesoros y ordenó la muerte de trescientas mujeres para que no cayeran en manos de los españoles.

Captura y muerte

Los últimos intentos de resistencia se concentraron en Yumbo, donde la caballería española aplastó a las escasas fuerzas quiteñas. Finalmente, Rumiñahui fue capturado. El gobernador Benalcázar ordenó que fuera quemado vivo junto a sus capitanes Queñusquimi, Apo Inga Zopozagua, Quigalumba y otros.


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