Para costear su participación en la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos utilizó diversas fuentes de financiación que combinaron medidas fiscales, emisión de deuda y expansión industrial.
1. Impuestos
El Congreso aprobó la Ley de Ingresos de 1916, que aumentó las tasas del impuesto sobre la renta, sobre todo para los más ricos y las grandes corporaciones. En los años siguientes se introdujeron gravámenes sobre ganancias excesivas y bienes de lujo, incrementando significativamente los ingresos fiscales.
2. Bonos de la Libertad
El gobierno emitió los Bonos de la Libertad, una serie de bonos de guerra comprados por ciudadanos y empresas. La campaña patriótica los promocionó como una forma de apoyar al país, canalizando ahorros privados hacia el esfuerzo bélico.
3. Sellos de Ahorro de Guerra
Paralelamente, se pusieron a disposición los Sellos de Ahorro de Guerra, pequeños y accesibles, que los ciudadanos podían acumular y luego canjear por bonos o efectivo, ampliando la base de contribuyentes.
4. Préstamos a instituciones financieras
Además de los bonos, el Tesoro obtuvo préstamos de bancos y otras instituciones financieras, lo que incrementó la deuda pública pero permitió cubrir gastos inmediatos.
5. Expansión industrial
La demanda de armamento, municiones y suministros militares impulsó una rápida expansión de la industria estadounidense. El aumento de la producción generó mayores ingresos tributarios y reforzó la capacidad de financiar la guerra.
6. Préstamos a los aliados
Estados Unidos también concedió créditos a sus aliados—principalmente a Francia, Gran Bretaña e Italia—para sostener sus campañas. Estos préstamos tenían un objetivo estratégico y económico, fortaleciendo la cooperación y el comercio posterior.
7. Deuda e inflación posteriores
Al finalizar el conflicto, EE. UU. quedó con una elevada deuda pública. Se adoptaron medidas de austeridad y nuevos impuestos para su amortización, mientras que la rápida expansión industrial y la escasez de bienes provocaron inflación.
8. Nota sobre el Lend‑Lease (II Guerra Mundial)
Aunque el programa Lend‑Lease pertenece a la Segunda Guerra Mundial, se menciona aquí como referencia: en 1941 EE. UU. suministró ayuda militar a los aliados bajo condiciones de devolución posteriores al conflicto.
En conjunto, estas estrategias permitieron al país movilizar recursos y sostener su participación en la Gran Guerra, dejando lecciones duraderas sobre política fiscal y gestión de la deuda.