Los cuencos de polvo son extensas áreas de suelo erosionado que se vuelven susceptibles a tormentas de polvo. Su origen suele ser una combinación de factores climáticos y humanos.
Sequías
La falta de lluvias y la escasez de vegetación secan el suelo, reduciendo su cohesión y facilitando la erosión.
Sobrepastoreo
El pastoreo excesivo elimina la cubierta vegetal que mantiene el suelo en su lugar, dejando la superficie expuesta al viento.
Prácticas agrícolas inadecuadas
Actividades como el arado intensivo y otras técnicas de cultivo aflojan la estructura del suelo, incrementando su vulnerabilidad a la erosión.
Deforestación
Los árboles actúan como anclajes naturales del suelo; su eliminación expone la tierra y favorece su arrastre por el viento.
Para prevenirlos, es esencial conservar la vegetación, aplicar técnicas de cultivo sostenibles y proteger los bosques.