Clase alta
La clase alta es la más pequeña de las tres y agrupa a los individuos y familias más ricos y poderosos de EE. UU. Según el Pew Research Center, representa alrededor del 7 % de la población.
Sus miembros suelen tener ingresos extremadamente altos, poseen viviendas y automóviles de lujo y acceden a la mejor educación, atención médica y opciones de ocio. Muchos trabajan en profesiones de alta remuneración —finanzas, derecho, medicina— o provienen de familias con gran patrimonio.
A menudo se les percibe como desconectados de la mayor parte de la sociedad, incluso como arrogantes. Sin embargo, muchos también participan activamente en la filantropía y en causas benéficas.
Clase media
La clase media es la más numerosa, abarcando una amplia variedad de personas, desde profesionales con ingresos cómodos hasta trabajadores cualificados. Representa aproximadamente el 52 % de la población, según el mismo estudio.
Sus integrantes disponen de empleos estables que les permiten mantener un estilo de vida cómodo, suelen ser propietarios de vivienda y contar con algunos ahorros. Tienen acceso a buena educación, salud y entretenimiento.
Se la considera la columna vertebral de la sociedad estadounidense y, en general, muestra tendencias políticas más moderadas que la clase alta o la clase trabajadora.
Clase trabajadora
La clase trabajadora comprende a quienes desempeñan empleos manuales o de producción, como la manufactura, la construcción y el transporte. Según el Pew Research Center, constituye alrededor del 41 % de la población.
Sus miembros tienen ingresos menores que los de la clase media y alta, lo que limita su acceso a educación, salud y ocio. Suelen vivir en viviendas modestas o departamentos y disponen de escasos ahorros.
Políticamente, tienden a ser más conservadores que la clase media, aunque sus preferencias pueden variar según la región y el contexto económico.