El Flying-P-Liner, construido en 1911, fue uno de los buques de carga más rápidos del mundo. Hoy, la barcaza de cuatro mástiles "Passat" yace en Travemünde como testigo de una era desaparecida.
Aunque no navega desde hace más de medio siglo, el Passat es una verdadera leyenda marítima. Junto al "Peking", que regresó a Hamburgo en septiembre de 2020 tras una extensa restauración, es uno de los dos Flying-P-Liners que aún conservan su estructura en Alemania. Formaba parte de la famosa serie de cargueros de la naviera hamburguesa F. Laeisz, cuyas naves llevaban nombres que iniciaban con la letra "P" y estaban destinadas principalmente al comercio de granos y salitre con Sudamérica. Los buques de principios del siglo XIX se hicieron famosos por su velocidad y fiabilidad.
El Passat y su viaje inaugural alrededor del Cabo de Hornos
El 20 de septiembre de 1911, el Passat zarpó del astillero Blohm + Voss en Hamburgo. Tres meses después, la víspera de Navidad, emprendió su primer viaje desde Hamburgo, rodeó el Cabo de Hornos y llegó a Valparaíso, Chile. Demostró ser una nave veloz, capaz de competir con la creciente navegación a vapor, alcanzando hasta 18 nudos.
Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, la barcaza quedó varada en Iquique, Chile, y no volvió a Europa hasta 1921, cuando fue reclamada por Francia como reparación de guerra. El Estado francés no la utilizó, y la compañía F. Laeisz la recompró para reanudar el comercio de salitre.
Los años 1928 y 1929 fueron dramáticos: el 28 de agosto de 1928 colisionó con un vapor francés en el Canal de la Mancha, y ocho meses después volvió a chocar, esta vez con un vapor británico. Ambas veces la nave sobrevivió con daños menores y pudo repararse en Rotterdam.
Los Flying‑P‑Liners
Los buques de vela de la renombrada compañía hamburguesa Ferdinand Laeisz se distinguían por su rapidez y fiabilidad. Todos los barcos de Laeisz llevaban nombres que comenzaban con "P" y estaban pintados con los colores corporativos negro, blanco y rojo.
Las ocho embarcaciones más famosas se conocían como "las ocho hermanas"; fueron construidas como barcazas de cuatro mástiles para los viajes de salitre a Sudamérica. Hoy se conservan cuatro de ellas: el "Pommern", el "Peking", el "Passat" y el "Padua" (actualmente "Kruzenshtern").
Bajo bandera finlandesa desde 1932
La crisis económica obligó a Laeisz a vender parte de su flota. En 1932, el Passand pasó a manos del armador finlandés Gustaf Erikson y comenzó a transportar trigo desde Australia a Europa. En 1944 quedó anclado en Estocolmo como granero, y realizó su último viaje bajo bandera finlandesa en 1947, regresando de Australia. Posteriormente, al igual que su hermana "Pamir", sirvió como almacén.
En diciembre de 1950, los dos P‑Liners estaban programados para ser desguazados en Amberes, pero el capitán alemán Helmut Grubbe, veterano del Passat, convenció al armador Heinz Schliewen de convertirlos en buques escuela.
Una segunda vida para el Passat
Entre 1951 y 1952 el Passat fue reconstruido y modernizado, incorporándose un motor diésel auxiliar. En febrero de 1952 partió como buque escuela de vela con 54 cadetes, realizando un viaje a Sudamérica. Sin embargo, en diciembre de 1952, tras el segundo crucero, la empresa Schliewen quebró; el Passat quedó varado en Kiel y se subastó en 1954.
El hundimiento del Pamir y la catástrofe evitada del Passat
Una fundación tomó posesión de ambas hermanas. El Passat completó cinco travesías más a Argentina y Uruguay. En 1957, el "Pamir" se hundió en una tormenta, cobrando 80 vidas. Semanas después, el Passat estuvo a punto de sufrir una catástrofe cuando su carga se desplazó en un huracán, provocando un escoramiento de 50 grados. Afortunadamente, alcanzó Lisboa como refugio, se recargó y volvió a Hamburg, donde fue retirado del servicio, marcando el fin de la era de los buques de carga a vela.
Monumento flotante de Travemünde
El Passat, una de las velas más rápidas del mundo, es hoy un imán para los visitantes del balneario báltico de Travemünde. En 1959 la ciudad hanseática de Lübeck adquirió el barco y, en 1960, lo ancló en el Priwallufer. Sus velas fueron retiradas y, actualmente, funciona como museo, albergue juvenil y escenario marítimo para bodas.
Financiación del mantenimiento
Desde 1960, el Passat solo ha abandonado su amarres una vez: en 1997 fue restaurado en el astillero Flender de Lübeck, con un coste aproximado de 3,7 millones de euros. Un año después, remolcadores lo devolvieron a Travemünde ante la presencia de decenas de miles de personas que saludaron al histórico buque. El mantenimiento anual del windjammer de 115 metros cuesta alrededor de 350 000 euros, financiados mediante donaciones y el apoyo del municipio de Lübeck.