historia historica

Exmilitar sueco de la SS: ¡Los polacos deberían agradecer a los nazis!

¿Creías que los alemanes solo obligaban a los polacos a trabajos forzados? Esa visión es una mentira completa.

Un exmilitar sueco de la Waffen‑SS, Erik Wallin, asegura en sus memorias que el régimen nazi ofreció a los eslavos “primitivos” un empleo decente, les enseñó a usar el jabón, los alimentó bien y organizó espectáculos y cabarets en sus propios idiomas. Una supuesta idílica convivencia que, a primera vista, parece contradictoria con la realidad histórica.

Erik Wallin, voluntario sueco que sirvió en la Waffen‑SS, mantuvo sus ideas nazis incluso después de la derrota del régimen. Años más tarde, con la ayuda de otro ex‑SS, Thorolf Hillblad, decidió escribir sus memorias para demostrar la supuesta grandeza de la “mejor fuerza militar desde el espartano Leónidas”.

Exmilitar sueco de la SS: ¡Los polacos deberían agradecer a los nazis!

Según Wallin, los nazis marchaban “probablemente para ayudar a los polacos”.

El autor no habla de valor (aunque muchos combatientes de la SS no escatimaron en brutalidad), pero incluye anécdotas sobre los polacos que, según él, mostraban una “ingratitud” que le llevó a dedicar una página completa a los supuestos obreros forzados.

“Fueron personas arrancadas de existencias miserables en chozas de Bielorrusia y Ucrania: chozas sucias, malolientes y llenas de barro. Fueron deportados a trabajar en la industria armamentista alemana. Por primera vez en su vida gris y sin esperanza, recibieron puestos de trabajo organizados y condiciones de vida humanas.”

“Sus ropas sucias y raídas fueron sustituidas por uniformes limpios de los escasos suministros alemanes. Gracias a duchas de agua caliente y jabón, sus piojos y pulgas desaparecieron. Se les pagó, se les alojó decentemente y se les alimentó con comida regional servida en comedores limpios.”

Exmilitar sueco de la SS: ¡Los polacos deberían agradecer a los nazis!

“Disfrutaron de espectáculos nocturnos, obras de teatro en sus lenguas maternas, música clásica y popular, y cabarets. Aprendieron a usar jabón y agua a diario y adoptaron hábitos básicos de higiene. En resumen, empezaron a vivir como seres humanos.” (pp. 106‑107)

Resulta curioso que ninguno de esos trabajadores polacos haya narrado una experiencia similar ni haya agradecido a sus supuestos benefactores alemanes. ¿Acaso la realidad fue distinta?

Fuente

El artículo se basa en el libro de memorias de Erik Wallin, editado por Thorolf Hillblad bajo el título Forsaken Gods. Memoirs of a Swedish volunteer from the 11th Waffen‑SS Panzer Grenadier Division “Nordland” (Bellona, 2011). La obra apareció en Polonia sin introducción, notas a pie de página ni comentario editorial, lo que podría interpretarse como una (no intencionada) difusión de ideas neonazis.