Introducción
Marcin Mikołaj Radziwiłł (1705‑1782) fue uno de los aristócratas más siniestros de la época sajona en la Mancomunidad Polaco‑Lituana. Con una fortuna inmensa, una educación clásica y una pasión por la alquimia, utilizó su poder para cometer atrocidades que rivalizan con los crímenes más horrendos de la historia.

Orígenes y cargos oficiales
Nacido en 1705, hijo de Jan Mikołaj Radziwiłł y Dorota Przebendowska, heredó vastas propiedades, entre ellas los pueblos de Ostrów y Przygodzice. Era erudito en latín y griego, y se interesó por la medicina y la alquimia.
El rey Augusto III de Sajonia lo nombró steward del Gran Ducado de Lituania y le concedió el rango de teniente general del ejército. Además, formó parte del Tribunal de Lituania como mariscal, ejerciendo funciones judiciales tanto civiles como penales.
Desglose de su locura
Los síntomas psicóticos se manifestaron desde la infancia, pero su verdadera expresión apareció en la adultez. A pesar de su riqueza, los dominios que heredó se encontraban en abandono, reflejo de su incapacidad para gestionarlos.
Se volvió más un señor de la guerra local que un noble civilizado. Desde su mansión en Czarnowczyce (actual Bielorrusia) organizó incursiones contra fincas, aldeas y viajeros, saqueando y quemando sin piedad.

Algunos historiadores sugieren que heredó una enfermedad mental de su padre, Jan Mikołaj.
Obsesiones religiosas y esotéricas
Su paranoia lo llevó a sospechar de asesinos entre los sirvientes, lo que le hizo rodearse de judíos, atraído por el Talmud que estudiaba. Incluso consideró abandonar el catolicismo en favor de la fe mosaica. Uno de sus colaboradores más influyentes fue un judío llamado Szymon, descrito como el verdadero poder detrás del conde.
En los sótanos de su castillo instaló un “laboratorio” dedicado a la búsqueda de la piedra filosofal. Rumores locales hablaban de experimentos macabros con cadáveres humanos, particularmente de recién nacidos que morían en el parto. Radziwiłł enviaba los cuerpos y destilados a Ámsterdam, donde los entregaba a cabalistas judíos con los que mantenía correspondencia.
El harem y los crímenes sexuales
Su segunda esposa, con quien tuvo cuatro hijos, fue encerrada junto a los niños en una cámara sin muebles ni instalaciones sanitarias, vigilada por guardias mientras él vivía en otro ala del palacio.
El conde también mantenía una red de secuestro de niñas y adolescentes de los pueblos circundantes. Las mantenía cautivas hasta que alcanzaban la edad adecuada para sus abusos sexuales, a quienes denominaba “cadetes”.

Además, disfrutaba de relaciones con mujeres adultas, generando descendientes que, según crónicas contemporáneas, fueron parte de su linaje cruel.
La caída
Durante años escapó de la justicia gracias a sobornos y al caos de la época sajona. Todo cambió cuando un compinche suyo, Grochowski, fue ejecutado en Piotrków. El hermano de Radziwiłł, Hieronim, organizó una redada nocturna en 1748 con doscientos caballeros.
Al asaltar la mansión de Czarnowczyce, los invasores encontraron a la esposa y los hijos del conde en condiciones deplorables: hambrientos, sucios y al borde de la locura. También descubrieron el “harem” de niñas y el laboratorio de alquimia, así como una mazmorra donde varios niños temblaban de frío.
Aunque la fortuna familiar y la inestabilidad política le salvaron de una condena capital, Radziwiłł pasó el resto de su vida bajo custodia. Fue recluido en la finca familiar de Biała Podlaska y luego en Słuck, donde murió el 11 de enero de 1782.