Una enemistad que sacudió la corte de Versalles
En los últimos años del reinado de Luis XV, la corte de Versalles estuvo dominada por una amarga rivalidad femenina entre dos figuras emblemáticas: María Antonieta, futura reina consorte de Luis XVI, y Madame du Barry, última favorita del rey.
Lejos de ser un simple chisme de la aristocracia, esta enemistad se convirtió en un delicado asunto diplomático que amenazó la frágil alianza entre Francia y Austria, obligando a los máximos dirigentes de ambos países a intervenir.
Orígenes del antagonismo
María Antonieta, apenas una adolescente de catorce años, sintió de inmediato una aversión instintiva hacia la condesa, a quien describían como una mujer vulgar que buscaba imponerse en Versalles mediante su estrecha relación con el rey. Las hijas solteras de Luis XV —Adelaida, Vitoria y Sofía—, que nunca habían tolerado a Du Barry, incitaron a la joven a rechazar abiertamente a la maîtresse en titre.
Durante mucho tiempo, María Antonieta evitó hablarle a su rival. En una ocasión, la joven la confrontó con furia, reclamando al rey su apoyo.
Intervención real y diplomática
Para lograr que la princesa ceda, se vieron obligados a intervenir el propio Luis XV, la emperatriz María Teresa de Austria y el embajador Florimond Mercy d’Argenteau. Finalmente, en la víspera de Año Nuevo de 1772, frente a una multitud de nobles, María Antonieta dirigió a una inquieta Du Barry las siguientes palabras:
«¡Hay mucha gente hoy en Versalles!»,
Una frase banal pero suficiente para calmar la ira de la favorita y preservar las relaciones franco‑austríacas.
Conclusión
Aunque el incidente evitó una crisis mayor, nunca se consolidó una amistad entre ambas mujeres.