Durante tres décadas, María Estuardo compitió con una de las mujeres más poderosas de la historia, la reina Isabel I de Tudor. Al final perdió y pagó el precio más alto: su vida.
El miércoles 8 de febrero de 1587, una multitud de nobles ingleses y escoceses se reunió en los muros del castillo de Fotheringhay, a unos 120 km de Londres, para presenciar la ejecución de María Estuardo. El acto había sido planificado al detalle, pero, como se esperaba, casi todo salió mal.
El último intento de victoria de María Estuardo
Los problemas surgieron justo después de leer la orden de ejecución. Según John Guy, autor de Mary, Queen of Scots. The True Story of Mary Stuart, el predicador favorito de Isabel, el doctor Richard Fletcher, debía pronunciar una "admonición" condenando la supuesta traición católica de María. Pero el sermón se convirtió en el mayor desliz de su carrera: cuando llegó el momento de hablar, Fletcher empezó a tartamudear.
Impatientemente, María lo interrumpió, impidiéndole terminar. Luego rezó en latín y en inglés, pidiendo a los santos que intercedieran por su alma y a Dios que "eliminara sus plagas de esta isla de necios". Incluso al pie de la horca no se mostró como una víctima dócil; como señala Guy, humilló a Fletcher y ganó una victoria de propaganda que resonó en toda la Europa católica.
María, Reina de Escocia, conducida a la ejecución. Imagen de John Pott Laslett.
Un espectáculo macabro
Antes de que la reina recibiera el golpe de hacha, le retiraron la capa negra exterior. Al hacerlo, descubrieron que llevaba un vestido aterciopelado con forro de color óxido, parecido a sangre seca. En la liturgia católica, ese tono está reservado a los mártires. El autor del libro afirma que la visión fue tan dramática que los cronistas omitieron mencionarla en el informe oficial al Consejo Privado.
María se arrodilló, apoyó la cabeza en el bloque y le pusieron un velo. Esperaba una muerte rápida y sin dolor, pero el verdugo, nervioso, no cumplió con la tarea. Según Guy:
El verdugo intentó decapitarla de un solo golpe, pero la tensión lo hizo errar. La primera tajada alcanzó el nudo del velo y la hoja se clavó en la parte trasera de la cabeza en lugar del cuello.
Algunas fuentes relatan que María apenas gimió, mientras que otras describen un grito: "¡Señor Jesús, acepta mi alma!". El segundo golpe cortó el cuello, pero no lo separó por completo, obligando al verdugo a usar el hacha como una cuchilla para terminar.
Al final, levantó la cabeza sin vida y gritó: "¡Dios salve a la reina!".
El macabro espectáculo no terminó allí. Cuando el verdugo sostuvo la cabeza decapitada, el sombrero blanco y los rizos carmesíes se desprendieron, revelando una calva grisácea. La cabeza rodó por el suelo como una bola desfigurada, provocando el silencio absoluto del público. El conde de Shrewsbury, conmovido, rompió a llorar.
El error del verdugo convirtió la ejecución en un espectáculo grotesco.
Una víctima inesperada
Mientras los asistentes del verdugo desollaban el cuerpo para quemar la ropa real, descubrieron que el terrier favorito de la reina, un Skye Terrier, se había escondido entre los pliegues del delantal. Al ser descubierto, el perro comenzó a correr y aullar, para finalmente caer en el charco de sangre entre la cabeza y el torso de su dueña. Incapaz de saltar del cadalso, fue arrancado a la fuerza, lavado y, según el testimonio de una sirvienta, murió poco después.
Para profundizar
Si te interesa la rivalidad entre María Estuardo e Isabel Tudor, que culminó en la horca de la monarca escocesa, consulta nuestro artículo dedicado a este enfrentamiento.
Fuentes
Trivia es la esencia de nuestro sitio: breves materiales con anécdotas interesantes, datos sorprendentes del pasado y curiosidades de la prensa antigua. Este artículo se basa en:
- John Guy, Mary, Queen of Scots. The true story of Mary Stuart, Wydawnictwo NieZwykłe, 2019.