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Fracasos épicos: 10 desastres históricos que te harán sentir mejor

Un funeral que avergonzó a todo un continente. Un apodo tan humillante que ensucia la biografía de una persona mil años después. Y los extraños percances de reyes, policías y miembros de la resistencia. Cuando aparecen grandes personajes en la historia, a su alrededor suelen esconderse fracasos aún mayores.

Como siempre, los diez ítems de este TOP10 se basan en los artículos que publicamos. En esta ocasión buscamos ejemplos de fracasos históricos épicos para animarnos. ¡Te sorprenderá cuántos monarcas y figuras célebres aparecen en nuestra lista! Puedes encontrar más anécdotas (no siempre triunfales) aquí.

Los "ganadores" de la clasificación de hoy

10. Jakub Sobieski, cuyo padre tuvo que comprar una esposa

Encontrar una esposa para Jakub, hijo de Juan III Sobieski, resultó ser un auténtico reto familiar. Tras numerosos intentos fallidos, se arregló su matrimonio con Jadwiga Elżbieta, hermana menor de la emperatriz Eleanor. No era la candidata ideal: su padre era solo un elector del Palatinado y poco adinerado.

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Finalmente la familia Sobieski halló una nuera aceptable: Jadwiga Elżbieta aparece a la derecha de Marysieńka, abrazando a su hija mayor; Jakub está sentado junto a su padre (pintura de Henri Gascar, dominio público).

El verdadero problema fueron las negociaciones prenupciales, dominadas por el dinero. Marysieńka exigía una dote de 200.000 florines. Las hermanas mayores de la prometida solo recibieron 100.000, y Viena pedía una dote aún mayor.

Las conversaciones se alargaron sin fin. Desesperado, Jakub se arrodilló ante su padre suplicándole que pagara lo que fuera necesario para conseguir una esposa. Juan aceptó desembolsar 400.000 florines en dote, regalo de bodas y garantía para la viudez. Una cifra cuatro veces mayor que la aportación de Jadwiga. Pero, como suele ocurrir, el precio de la felicidad de los hijos puede ser excesivo.

9. Juan "Espada Suave" y Constantino V "Kopronim"

¿Reinar con apodos como "Impotente", "Cuidador de cerdos" o "Pantalones Peludos"? Los monarcas que fueron ridiculizados por sus súbditos merecen un lugar especial en la lista de fracasos históricos. No importa cuán grande sea su imperio, si la posteridad los recuerda por un sobrenombre vergonzoso, su legado queda empañado.

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Juan sin Tierra, hijo menor de Enrique II Plantagenet, nunca recibió tierras de su padre. Su reinado estuvo marcado por conflictos con su hermano Ricardo Corazón de León, la pérdida de los dominios plantagenet en Francia, enfrentamientos con el Papa Inocencio III, una arcaica hacienda y guerras contra la nobleza inglesa. Todo ello le valió el apodo de Juan "Espada Suave".

Un destino aún peor le tocó a Constantino V Kopronim, cuyo sobrenombre significa literalmente "mi nombre es Kupa". Este emperador bizantino del siglo VIII, aunque talentoso y amante de la cultura, fue retratado por la historiografía bizantina como un tirano sanguinario, recibiendo un apodo extremadamente despectivo.

8. Los organizadores del funeral bochornoso del rey Eduardo VII

Organizar un funeral real no es tarea fácil, y los responsables del último adiós de Eduardo VII lo hicieron de manera extremadamente torpe. El 20 de mayo de 1910, alrededor de nueve reyes, cinco herederos al trono y cuarenta representantes de familias imperiales, reales y princesas se despidieron de la Reina Victoria. La cantidad de cabezas coronadas superó todas las expectativas… al igual que los deslices de los organizadores.

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El príncipe Daniło, heredero de Montenegro, llegó al funeral acompañado de… una amante. Los organizadores intentaron alojar a los invitados por separado, pero la Londres abarrotada dificultó encontrar habitaciones libres para personas de tan alta dignidad. El príncipe tuvo que compartir habitación con la mansión.

El orden del cortejo también resultó curioso: políticos, aristócratas, amigos y, sorprendentemente, sus múltiples amantes. Todos los invitados sin corona debían seguir a los carruajes donde los más ilustres viajaban en tríos, salvo una excepción: un sirviente escocés cuya misión era llevar al perro favorito de Eduardo VII, Caesar, atado a una correa de honor. El perro trotó casi pegado al ataúd, liderando toda la procesión.

7. Tadeusz Mazowiecki, el héroe de la peor campaña electoral de la historia

Hace 25 años, Tadeusz Mazowiecki demostró que se puede contar con reconocimiento, competencia y apoyo mediático y, aun así, perder de manera desastrosa. Cuando se postuló a la presidencia en 1990, parecía el candidato perfecto. Contaba con el respaldo de la intelectualidad, la academia y la prensa influyente (Gazeta Wyborcza, Tygodnik Powszechny). Era un respetado exopositor, uno de los padres de "Solidarność" y participante de la mesa redonda.

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Sin embargo, sus enormes posibilidades se vieron sepultadas por… una campaña electoral desastrosa. El caos interno se agravó cuando se incorporó el especialista en publicidad Marcin Mroszczak (conocido por campañas de Tyskie e Ikea). Surgió el famoso eslogan "Fuerza de la paz", que el equipo de Lech Wałęsa ridiculizó diciendo que el primer ministro ni siquiera podía atrapar pulgas.

Así, el principal rival de Mazowiecki resultó ser… él mismo. Publicidad similar a la campaña presidencial de Hamlet, según comentó un miembro del equipo. Mazowiecki admitió años después que había sido un terrible candidato.

6. La Resistencia francesa y el "sabotaje turístico" del Torre Eiffel

La acción más curiosa de la Resistencia subterránea francesa fue cortar los cables de los ascensores de la Torre Eiffel para impedir que Adolf Hitler alcanzara su cima y disfrutara de la vista de París. Algunos relatos cuentan que, al no poder usar el ascensor, Hitler simplemente tomó las escaleras.

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En realidad, Hitler abandonó la torre sin mucho disgusto. Su visita a París duró menos de tres horas; lo acompañaban el escultor Arno Breker, el político Paul Giesler y el arquitecto del Tercer Reich, Albert Speer.

Los ascensores no fueron reparados hasta 1945, cuando los aliados y los parisinos pudieron disfrutar nuevamente de la ciudad libre. Las afirmaciones de que impedir que Hitler subiera a la torre fue la única subversión francesa exitosa son exageradas.

5. "Boca de plata" Ronald Reagan

Ronald Reagan cometió varios errores vergonzosos durante su presidencia. En una prueba de micrófono, bromeó diciendo: «Compatriotas, me complace anunciar que he firmado una ley que prohibirá la Unión Soviética para siempre. El bombardeo comenzará en cinco minutos». El equipo técnico funcionó correctamente, pero en el Kremlin nadie se rió.

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También insultó a sus aliados. En 1985, al brindar por la Princesa Diana, la llamó «Princesa David». En otra ocasión se dirigió al canciller alemán Helmut Kohl diciendo: «Estaba pensando en ti viendo lucha sumo en la tele ayer».

4. Palomas "anti‑burgués" (o, mejor dicho, sus emisarios)

Los comunistas polacos idearon la grotesca idea de usar palomas para difundir propaganda anti‑capitalista. En 1932, para celebrar el 1.º de mayo, capturaron varias palomas y les colocaron pancartas con lemas como "¡Abajo la burguesía!", "¡Viva la URSS!" o "¡Viva la Polonia comunista!". Al amanecer, los palomos fueron liberados.

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El plan terminó en un rotundo fracaso. Una de las aves aterrizó en la chimenea de la comisaría; otra quedó enredada en los cables de telégrafo; y una tercera, sobrecargada de pancartas, se negó a volar.

3. El superintendente Fowley de Scotland Yard

La incompetencia del superintendente Fowley recuerda al inspector Lestrade de los relatos de Sherlock Holmes. En 1860, en Trowbridge (Somerset), se descubrió el cuerpo del hijo menor del inspector de fábricas Samuel Kent, asesinado y abandonado en el lavadero del jardín.

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Fowley, jefe de la policía local, cometió una serie de errores garrafales: no preservó una bata ensangrentada encontrada en la caldera, borró una mancha de sangre del cristal para "no asustar a la familia" y arrestó a la niñera del niño sin motivos.

Cuando el inspector Jonathan Whicher llegó de Londres el 15 de julio, Fowley lo recibió con hostilidad y omitió informarle sobre la evidencia. A pesar de su falta de formación forense, Whicher resolvió el caso en cuatro días usando sentido común y observación.

2. El hetman Koniecpolski y sus excesos de "potencia"

La muerte accidental del hetman Stanisław Koniecpolski muestra que, a veces, demasiado bien puede ser fatal. A los 52 años, se casó con la joven de 25 años Zofia Opalińska, hermana del voivoda de Poznań y poeta Krzysztof Opaliński. El poema de Opaliński celebraba la unión, pero la felicidad duró poco.

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El hetman consumió una "konfortatywa", una mezcla supuestamente aumentadora de potencia, en exceso. Según un cronista contemporáneo, «murió unos domingos después de casarse por una indisposición provocada por la sustancia». Polonia perdió a uno de sus mejores líderes en el peor momento.

1. Mieszko I y la noche de bodas que nunca ocurrió

La noche de bodas de Mieszko I terminó en un fracaso estrepitoso. Dobrawa se negó rotundamente a subir a la cama con él. Como cristiana devota, no quería participar en lo que consideraba un sacrificio pagano.

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En la época pagana, el sexo en la noche de bodas se consideraba un acto de sacrificio a los dioses; la sangre de la esposa virgen se interpretaba como señal de aceptación divina. La negativa de Dobrawa dejó al príncipe solo en la cama y, según el etnólogo Ludwik Stomma, puso en duda la aprobación de los dioses para el matrimonio.

Algunos intentaron engañar al ritual usando sangre falsa, pero nada funcionó. La falta de "prueba" dejó al recién casado y a su reino sin el favor sobrenatural que se creía necesario.