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Cómo la Declaración Universal de Derechos Humanos mejoró el mundo, 70 años después

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de la ONU adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH). Desde entonces, la situación de los derechos humanos ha experimentado avances notables a nivel global, aunque persisten desafíos graves.

Retos actuales

En 2017 se registró un número récord de asesinatos de periodistas. La guerra en Siria ha generado millones de refugiados y continúa con violaciones sistemáticas de derechos. Además, 168 millones de niños siguen obligados a trabajar, a menudo en condiciones peligrosas, según datos de la ONU.

¿Ha fracasado la DUDH?

Algunos analistas, como el abogado Eric Posner, afirman que vivimos en una era donde los derechos humanos apenas importan. El ex‑secretario de la ONU Ban Ki‑Moon señaló que la protección de estos derechos ha fracasado “de forma miserable”. Sin embargo, esta visión simplista ignora la complejidad del tema y la evidencia empírica disponible.

La evidencia de progreso

La politóloga de Harvard Kathryn Sikkink, quien estudió el origen y la evolución de la DUDH, concluye que “el cambio lleva tiempo, pero la tendencia es claramente ascendente”. En su libro Evidence for Hope (2017) muestra una caída significativa de la violencia contra civiles, atribuida en parte a la reducción de genocidios y guerras.

En el ámbito socio‑económico, los indicadores son alentadores: la pobreza extrema alcanza niveles históricamente bajos y la desnutrición, que afectaba al 50 % de la población en 1948, hoy ronda el 13 %. El acceso a la educación y a la salud ha mejorado sustancialmente en todo el mundo.

El psicólogo Steven Pinker, en Enlightenment Now, afirma que nunca antes habíamos disfrutado de tanta libertad y riqueza material; la DUDH fue un paso clave para lograrlo.

Investigadores neerlandeses comparten esta opinión. El sociólogo Abram De Swaan recuerda que, en los años 50, la educación femenina era limitada; hoy la educación superior es la norma incluso en muchos países no occidentales, lo que otorga a las mujeres mayor poder de participación.

Cambio de mentalidad

Cees Flinterman, profesor honorario de Derechos Humanos en la Universidad de Maastricht y miembro del Comité de la ONU contra la Discriminación contra la Mujer, explica que la DUDH introdujo una revolución mental: antes la soberanía estatal era sagrada; ahora el derecho del individuo tiene primacía y los Estados pueden ser responsabilizados por violaciones.

La declaración también sirvió de base para resoluciones y tratados internacionales que impulsaron movimientos sociales, como el movimiento por los derechos civiles en EE. UU. (Convención de 1960 contra la Discriminación Racial) o las madres argentinas que exigían respuestas del régimen dictatorial mediante el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1968).

Percepción de retroceso

Estudios de Pew y el CIRI Human Rights Dataset indican que, en la percepción popular, la situación de los derechos humanos ha empeorado y que el número de violaciones registradas parece haber aumentado. La politóloga Anne Marie Clark (Purdue) advierte que se trata de una mayor visibilidad: ahora existen cientos de expertos y se reportan más tipos de violaciones.

Definiciones más amplias –por ejemplo, considerar la brutalidad policial como “asesinato político” o expandir el concepto de tortura– generan la ilusión de un aumento de abusos. Sin embargo, el politólogo Christopher Farris modeló estos cambios y demostró que, aun con definiciones ampliadas, la probabilidad de sufrir tortura o asesinato político ha disminuido de forma constante.

Factores económicos y limitaciones

El declive de la pobreza y el hambre se debe en gran parte al crecimiento económico de China e India, más que a políticas específicas de derechos humanos, según Posner. No obstante, la ayuda internacional inspirada en la DUDH, como los programas de vacunación de la ONU, ha contribuido a la reducción de la mortalidad infantil en África.

En China, la expansión de pensiones y otras políticas sociales se discute a la luz de los derechos socio‑económicos, aunque el gobierno tiende a minimizar su vínculo con la DUDH.

Conclusión

Gracias a la Declaración Universal de Derechos Humanos y a la cadena de tratados y acciones que inspiró, el mundo ha recorrido un largo camino. Como señala Flinterman, la interdependencia económica y tecnológica hace que el interés exclusivo por un país o grupo sea una postura del pasado. Esperemos que la tendencia ascendente continúe, en beneficio de toda la humanidad.


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