En la tradición pictórica, la imagen de un médico que sostiene una botella de orina puede resultar cómica, pero durante siglos este motivo fue tratado con seriedad.
El símbolo de la botella de orina
Desde finales de la Edad Media la botella o urinario se convirtió en emblema de los médicos, apareciendo en carteles y letreros de sus consultas. Analizar el color y el olor de la orina era una práctica diagnóstica esencial; por ejemplo, permitía detectar el embarazo.
Variantes humorísticas del siglo XVII
En el siglo XVII proliferaron pinturas satíricas que mostraban a un doctor examinando la orina de una mujer embarazada, mientras su vientre delataba claramente el estado. El espectador sabía más que el médico, generando un efecto cómico.
El tema del “doctor charlatán”
Este motivo, derivado de obras teatrales sobre curanderos falsos, tenía una gran demanda en el mercado libre. Paralelamente, surgió una versión más seria, la más antigua datada a principios del siglo XVI, en la que Jesús aparece con una botella de orina en la mano.
Jesús como figura curativa
En la revista Old Holland del RKD, el historiador del arte Robert E. Gerhardt estudió el período completo en que el médico se representa como Jesús. Gerhardt concluye que no se trata de una blasfemia, sino de una representación reverente basada en los relatos evangélicos donde Jesús sana a los enfermos.
El vínculo entre Jesús y la botella de orina ya aparece a finales del siglo XIII en un texto francés que describe a Jesús como médico que examina la orina y realiza sangrías. La representación más antigua conocida es un grabado en madera de 1510, impreso por Thomas van der Noot en Bruselas, con la inscripción “Doctor Jesús, el maestro médico, examina la botella de orina”. Los especialistas interpretan la imagen como la curación de los males causados por el demonio.
Difusión a través de Hendrick Goltzius
El tema ganó notoriedad gracias al grabador holandés Hendrick Goltzius (1558‑1617), quien produjo varias versiones. Tras su muerte, sus placas fueron reutilizadas por impresores como Willem Jansz. Blaeu y Claes Jansz. Visscher II, que publicaron la misma imagen con ligeras variaciones tipográficas.
Una de las series más populares es Allegory of the Medical Profession, compuesta por cuatro grabados. En The Doctor as God, el paciente contempla al médico como a un dios milagroso; los otros tres lo presentan como ángel de esperanza, como hombre curado y como demonio que emite una factura exorbitante.
El adiós al simbolismo religioso
Las representaciones de Van der Noot y Goltzius, con su aura de santidad, coexistieron con las pinturas burlescas, pero su significado era serio y reverente. Un último ejemplo, de 1752, es la obra de Jan Jozef Horemans, donde Jesús está al lado de la cama del paciente examinando la orina; esta pieza se conserva en el Museum Boerhaave.
Con la llegada de la Ilustración, la tensión entre ciencia y fe provocó que la asociación entre el médico y Jesús desapareciera. El pensamiento racional y la investigación empírica separaron la medicina de la esfera religiosa, y los artistas dejaron de retratar a los médicos como figuras divinas.