Un hallazgo sorprendente en la cueva de Jebel Irhoud, cerca de Marrakech, ha revelado más de veinte fósiles de Homo sapiens con una antigüedad de entre 280.000 y 350.000 años. Este descubrimiento, publicado el 7 de junio de 2017 en Nature, cuestiona la teoría dominante de que nuestra especie surgió hace unos 200.000 años únicamente en Etiopía.
Un Sahara verde
En aquella época el norte de África no era el desierto que conocemos hoy. El Sahara estaba cubierto de ríos, lagos y una abundante fauna similar a la del África subsahariana, lo que facilitaba el contacto entre distintas poblaciones humanas. Según Jean‑Jacques Hublin, director del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, es más plausible que Homo sapiens haya evolucionado simultáneamente en varias regiones del continente.
Características de los fósiles
Los restos incluyen cráneos fragmentados y una mandíbula completa que presentan rasgos típicos de Homo sapiens: arcos superciliares más delgados que los de los neandertales y una capacidad craneal ligeramente menor, lo que indica que el cerebro todavía estaba en proceso de desarrollo. Entre los individuos hallados había al menos un niño.
Herramientas y dieta
Junto a los huesos se encontraron herramientas de piedra de fabricación primitiva, elaboradas con una técnica también empleada por los neandertales, lo que sugiere posibles intercambios culturales. Los restos animales asociados incluyen gacelas, leones, ñus y huevos de avestruz, evidencia de una dieta variada.
Contexto arqueológico
Jebel Irhoud ya había sido conocido desde la década de 1960, cuando se descubrió un cráneo con rasgos humanos que inicialmente se había atribuido a un neandertal. Estudios posteriores lo reclasificaron como un Homo sapiens temprano, con una barbilla prominente pero sin algunas de las características de los fósiles etíopes de 200.000 años.
El nuevo conjunto de restos es el primero del sitio que pudo datarse con alta fiabilidad. Los geólogos emplearon varias técnicas —termoluminiscencia, exposición a radiación y datación de un diente— que convergieron en una edad de 280.000‑350.000 años.
Reacciones de la comunidad científica
José Joordens, arqueólogo de la Universidad de Leiden y la VU University Amsterdam, calificó el trabajo como “muy hermoso y convincente”. Señala que los datos genéticos ya anticipaban la presencia de Homo sapiens en esa época y que el hallazgo refuerza la idea de que África entera, no solo el este, fue el escenario de nuestra evolución.
El paleontólogo Wil Roebroeks, también de Leiden, describió la datación como “muy sólida” y afirmó que probablemente existieron múltiples poblaciones de Homo sapiens dispersas por todo el continente, la mayoría de las cuales ya están extintas.