historia historica

La vida sexual de los frailes en la Edad Media según el Decamerón

La vida sexual de los frailes en la Edad Media según el Decamerón

Una vida sexual inesperada

¿Te imaginas que los frailes de la Edad Media disfrutaran de una vida sexual activa, respetando menos el voto de castidad que el de pobreza? Esa es la sorprendente realidad que nos muestra Giovanni Boccaccio en El Decamerón.

El Decamerón, un libro lejos de ser aburrido

Lejos de la visión “aburrida” que a veces se asocia al Decamerón en la escuela, la obra está cargada de ironía y sátira, y sus cuentos cortos incluyen escenas eróticas que harían ruborizar a escritores como el Marqués de Sade, Bukowski o Pauline Réage.

El marco narrativo reúne a diez jóvenes —cinco chicas y cinco chicos— que, aislados del mundo adulto, pasan el tiempo cantando, bailando y, sobre todo, contando historias.

Frailes, monjas y clérigos como protagonistas

Muchos de los relatos más picantes sitúan a frailes, monjas y sacerdotes como protagonistas. Boccaccio, fiel a su época, describe con detalle la sociedad que conoce, dando voz a los rumores de los corredores conventuales y eclesiásticos.

Regulaciones y escándalos sexuales

En la Edad Media existían normas estrictas que regulaban la conducta sexual; el adulterio y la sodomía estaban penados con severas sanciones. Sin embargo, los escándalos rara vez llegaban a los tribunales antes del siglo XV, pues la mayoría de los casos se resolvían de manera discreta o se ocultaban.

En sus relatos, Boccaccio suele cerrar los enredos “sin daño ni humillación”. Por ejemplo, la abadesa que, con los pantalones del sacerdote en la cabeza, admite la imposibilidad de resistir los placeres carnosos; o el marido que, al sorprender a su esposa con su amante, decide unirse a la escena y al día siguiente confunde si la noche perteneció a “esposa o marido”.

Conclusión

El Decamerón nos ofrece una visión cruda y humorística de la sexualidad clerical en la Edad Media, revelando que, pese a las rígidas normas, la realidad humana a menudo encontraba caminos para el deseo.


Publicación anterior