
Contexto histórico (1934‑1937)
Tras la conquista de la "Libia Italiana" en 1934, Benito Mussolini buscó una política que evitara la percepción de Italia como potencia colonial. En lugar de presentarse como invasor, el Duce quiso que Libia se considerara una extensión integral del territorio italiano, una "cuarta costa" del país.
Una estrategia basada en la fe
Consciente de que la religión era un instrumento de control social, Mussolini replicó en Libia el éxito de los Pactos Lateranenses en Italia. Su objetivo era ganar el apoyo de la población musulmana, presentándola como "musulmanes italianos de la cuarta costa".
Para ello restauró mezquitas dañadas, construyó nuevas, fundó escuelas coránicas y, en Trípoli, inauguró la Escuela Superior de Cultura Islámica. También creó estructuras de asistencia para peregrinos que se dirigían a La Meca.
El encuentro con Yusef Kerbisc
El 20 de marzo de 1937, Mussolini se reunió cerca de Trípoli con Yusef Kerbisc, un líder bereber afín al régimen fascista. En esa ocasión, Kerbisc le entregó la legendaria Espada del Islam, forjada especialmente para el evento, y proclamó a Mussolini "Protector del Islam".

Propaganda y legitimación religiosa
La entrega de la espada y el título pretendían sellar una amistad simbólica entre Mussolini y los pueblos islámicos, presentando al dictador como garante de la "paz, justicia, bienestar y respeto a las leyes del Profeta". La campaña de propaganda, iniciada en 1934, redujo al mínimo la resistencia libia y obtuvo el apoyo de gran parte de la población, dejando como únicos opositores a algunos miembros de la antigua élite otomana.
Ambiciones más allá del consentimiento
Mussolini no se conformó con el mero apoyo popular. Deseaba equipararse al rey de Italia, tradicionalmente considerado el sucesor del califato, y en 1937 se proclamó a sí mismo "sucesor del califato" sin renunciar a sus lazos con el mundo católico. Así, buscó equilibrar su posición espiritual: seguir siendo el arquitecto de los Pactos Lateranenses y, simultáneamente, el protector del Islam.

Conclusiones
La política de fomento del Islam en Libia fue, en su momento, una maniobra eficaz para legitimar la presencia italiana y disminuir la resistencia. Sin embargo, la exaltación de Mussolini como "Protector del Islam" y su autoproclamación como sucesor del califato revelan la ambición del dictador por consolidar un poder simbólico y espiritual que trascendiera los límites de la mera autoridad política.
E. Ertola, Land of Africa, the Italians who colonized the empire
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