Los últimos pueblos nómadas del mundo occidental reciben muchos nombres. En Inglaterra se les llama gypsies, en Francia gitans o bohemios. Nosotros usamos “gitanos”, pero ellos se autodenominan romani o rom, término que también designa su lengua. ¿De dónde provienen estos pueblos y su idioma?
Las raíces del romaní se encuentran en la India central. La lengua pertenece a la rama indo-aria de la familia indoeuropea, ancestro de la mayoría de lenguas europeas actuales. El romaní fue hablado por un grupo étnico indio conocido como Ḍom, Ḍum o Ḍōmba (ḍom > řom). Este grupo, considerado una casta de bajo estatus, incluía limpiadores, músicos, cantantes, herreros y cesteros.
Proto-romani: la antigua lengua gitana
El idioma original no se conserva, pero los lingüistas intentan reconstruirlo a partir de los dialectos supervivientes. Esta lengua reconstruida se denomina proto‑romani o *Ḍommānī y muestra numerosas similitudes con otras lenguas antiguas del subcontinente, como el sánscrito. Por ejemplo, la raíz *šun‑ “oír” corresponde al sánscrito śr̥n‑. Estas coincidencias sitúan al proto‑romani alrededor del 500 a.C., como una lengua central‑india.
Alrededor del año 50 d.C. el grupo se desplazó hacia el noroeste de la India. La evidencia proviene de cambios fonéticos que ocurrieron en las lenguas de la India central pero que el romaní no adoptó. En el noroeste, y por tanto en el romaní, se conservan combinaciones consonánticas como tr y št. Así, palabras como patrin (hoja) y misto (bueno) mantienen esas combinaciones, mientras que en la India central se transformaron en patta y miṭṭha.
La expansión
El proceso no se detuvo allí. A partir del siglo X d.C. el romaní sufrió una transformación profunda tras intensos contactos con los griegos bizantinos. Esta fase se conoce como romaní temprano. Además del griego, el imperio bizantino hablaba persa e armenio, y del vocabulario de esas lenguas también se incorporaron préstamos al romaní, evidencia de estrechos intercambios y de la migración hacia los Balcanes.
Ejemplos de influencia griega son palabras como drom “camino”, y los numerales efta (siete), oxto (ocho) y enja (nueve). También se adoptaron terminaciones nominales, como prezident‑os (presidente) y služ‑as (esclavo).
Situación actual
Cuando la influencia bizantina decayó a finales del siglo XIV, los grupos romaníes abandonaron los Balcanes y se dirigieron a Europa occidental. Allí se dispersaron por numerosos países, creando nuevos dialectos que absorbieron rasgos lingüísticos de sus lugares de residencia y, a su vez, aportaron vocabulario a esas lenguas. En holandés, por ejemplo, se encuentran préstamos como bink (diablo), moles (golpear hasta la muerte) y whoa (perro).