historia historica

Henk Wals (IISH) sobre la revolución digital en las humanidades

Al comienzo del verano, la agencia de financiación científica NWO concedió 12 millones de euros al proyecto CLARIAH, una iniciativa que permitirá a los investigadores de humanidades neerlandeses crear una infraestructura digital común. Henk Wals, director del Instituto Internacional de Historia Social (IISH) y uno de los impulsores del proyecto, nos explica en qué consiste y qué beneficios aportará.

Una revolución basada en los datos

Hoy en día el big data ya no es exclusivo de las ciencias exactas; también está transformando disciplinas tradicionales como la historia, la investigación de medios y la lingüística. Gracias a CLARIAH, los humanistas podrán trabajar con enormes volúmenes de documentos digitalizados y con herramientas informáticas avanzadas, lo que constituye una verdadera revolución en los métodos de investigación.

¿Por qué es necesaria una infraestructura digital?

Los investigadores de humanidades manejan fuentes de archivos, textos, imágenes y sonidos. Cada vez más de estos materiales se digitalizan, lo que permite buscarlos rápidamente mediante programas especializados. Un ordenador puede escanear millones de registros históricos en segundos, localizar palabras, combinaciones o cambios léxicos y combinar la información de distintas fuentes para obtener conclusiones que antes estaban fuera del alcance del investigador individual.

Sin embargo, para que todo eso sea posible se necesita una infraestructura digital que unifique datos y herramientas de análisis. Los 12 millones de euros destinados al proyecto servirán para desarrollar esa infraestructura.

¿En qué consiste exactamente?

La infraestructura se basa en dos pilares:

  • Datos estandarizados: información estructurada (bases de datos), datos no estructurados (texto digitalizado sin formato) y contenidos multimedia (videos, imágenes, audio) deben estar normalizados para que cualquier herramienta pueda utilizarlos.
  • Herramientas interoperables: programas de análisis diseñados para trabajar con los distintos tipos de datos, desde minería de texto hasta visualización de redes.

Así, datos y herramientas pueden “hablar” entre sí de forma automática.

Ejemplos concretos

En el IISH se está digitalizando el archivo de la federación sindical FNV, que contiene miles de páginas de papel. Con la nueva infraestructura, los investigadores podrán crear conjuntos de datos que identifiquen rápidamente los documentos relevantes para preguntas como “¿Cómo ha respondido la FNV a la globalización en las últimas décadas?”. No se trata de sustituir la investigación tradicional, sino de acelerar la recopilación y el análisis de la información.

Otro caso proviene del Instituto Huygens, donde se digitalizaron miles de cartas de científicos del siglo XVII. Gracias a herramientas avanzadas de análisis multilingüe y visualización de redes, se puede rastrear el origen y la difusión de nuevos conocimientos entre los eruditos de la época, obteniendo conclusiones mucho más sólidas que al estudiar correspondencia aislada.

¿Reemplazarán los métodos tradicionales?

Wals insiste en que la revolución digital no sustituye la interpretación, la narración y el análisis cualitativo propios de las humanidades. Por el contrario, los métodos digitales complementan esas prácticas, permitiendo conclusiones más fundamentadas y una mayor eficiencia: una máquina que lea documentos y ofrezca un primer análisis libera tiempo al investigador para profundizar en la interpretación.

En definitiva, la infraestructura digital de CLARIAH abre la puerta a preguntas de gran escala que requieren analizar enormes volúmenes de material, sin abandonar la esencia humanista de la disciplina.