Los medios rusos difunden teorías según las cuales no fueron los rebeldes pro‑ruso los que derribaron el vuelo MH17 sobre el este de Ucrania, sino una conspiración del ejército ucraniano junto a la CIA estadounidense. No existe evidencia que respalde esa versión, pero resulta evidente que los servicios de inteligencia occidentales juegan un papel relevante tras bambalinas en el conflicto.
Presencia de la CIA en Kiev
El trabajo de los servicios secretos se lleva a cabo, como su nombre indica, bajo el más estricto secreto. Los observadores externos rara vez conocen los detalles de sus operaciones. Sin embargo, es de dominio público que la CIA está implicada de forma directa en la escalada de la situación en Ucrania. En abril se filtró, de forma consciente o no, que el director de la CIA, John Brennan, visitó la capital ucraniana, Kiev. No se confirmó oficialmente el motivo de su presencia, pero el mensaje quedó claro: la agencia está apoyando activamente al nuevo gobierno ucraniano.
¿Qué podría haber motivado la visita?
Según la especulación en Internet, una de las razones habría sido la entrega de inteligencia estadounidense sobre posiciones y movimientos militares rusos. Desde la época soviética, los servicios de inteligencia ucranianos y rusos estaban estrechamente vinculados. Hasta la caída del presidente pro‑ruso Viktor Yanukovich en febrero, ambos países cooperaban en materia de seguridad. Por esa razón, EE. UU. prefiere transmitir datos sensibles en persona, evitando canales digitales que podrían ser interceptados por Moscú. Brennan habría entregado la información directamente y habría buscado maneras de contrarrestar la infiltración rusa en los servicios de inteligencia ucranianos.
¿Por qué enviar al máximo responsable de la CIA a Kiev en lugar de hacerlo discretamente? Otra hipótesis sugiere que la visita fue una advertencia velada a Rusia: “No intenten una invasión militar”. En los años 80, los combatientes armados por la CIA en Afganistán obligaron al Ejército Rojo a luchar una larga guerra de guerrillas que, combinada con problemas económicos, contribuyó al colapso de la Unión Soviética. Brennan podría haber querido transmitir que una invasión a Ucrania tendría consecuencias similares para Rusia.
¿Qué hacen realmente los servicios de inteligencia?
No sabemos con certeza qué ocurre tras bambalinas, pero sí que los servicios de inteligencia no permanecen inactivos. “En el momento en que estalla un conflicto como el de Ucrania, los servicios secretos empiezan a recolectar información de fuentes abiertas”, afirma el historiador Constant Hijzen, doctorando en la Universidad de Leiden y especializado en la historia de los servicios de inteligencia. “Es como un editor de una agencia de noticias, pero con la misión de reunir datos de todas las fuentes posibles, sobre quién, qué, dónde, cuándo y por qué”.
Además, disponen de recursos técnicos avanzados. La inteligencia de señales y la inteligencia de imágenes permiten, por ejemplo, que satélites espía estadounidenses tomen fotografías cada treinta minutos, revelando con claridad los movimientos de tropas rusas.
La llamada “asistencia no letal” va más allá de la mera transmisión de información. “Una de las contribuciones más importantes de EE. UU. a Ucrania es el suministro de equipos de comunicaciones seguras”, señala Hijzen. “Controlar las propias comunicaciones es esencial para cualquier ejército; si los rusos interceptan los mensajes, la capacidad operativa se ve comprometida. Esa vulnerabilidad hace que la CIA sea muy cautelosa a la hora de compartir datos sensibles”.
Influencia política
Los servicios de inteligencia también influyen en decisiones políticas previas a acciones militares. “Si una agencia puede influir en esas decisiones, lo hará”, afirma Hijzen. “El trabajo de la CIA no se limita a proporcionar fotos satelitales. No creo que todo el derrocamiento de Kiev haya sido orquestado por la CIA, como a veces sugiere la propaganda rusa, pero sí existe una cierta influencia”.
Históricamente, la CIA ha intervenido en asuntos políticos para proteger los intereses estadounidenses. “Quizá dentro de cincuenta años descubramos que la CIA tuvo un papel mucho más decisivo, incluso apoyando la llegada al poder de un gobierno nacionalista en Kiev para garantizar la unidad del país”, reflexiona Hijzen. “Durante la Guerra Fría, la agencia respaldó a gobiernos cuestionables con el mismo objetivo”. No obstante, todo ello sigue siendo materia de especulación.
Más información
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