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Celda 666: la audaz idea de la inteligencia del Ejército Nacional

La información, arma decisiva en la guerra

Durante la ocupación, la información debía llegar al cuartel general en Londres. La radio no permitía transmitir dibujos ni fotos, y los informes eran, a menudo, confidenciales. Por eso, la inteligencia del Ejército Nacional buscó una ruta alternativa a través de la Europa devastada.

El origen de la Celda 666

El coronel Marian Edward Drobik, jefe de la inteligencia del Ejército Nacional, ofreció a los mensajeros un itinerario secreto que cruzaba la Europa ocupada hasta Gran Bretaña. Kazimierz Leski, alias "Bradl", ingeniero y agente del grupo de los Mosqueteros, aceptó el reto:

«Conozco bien la Europa occidental, no tendré problemas lingüísticos y podría trazar la ruta a través de Alemania hasta Francia. La misión estaba clara».

Así nació la celda de código 666.

Celda 666: la audaz idea de la inteligencia del Ejército Nacional

Marian Drobik. Jefe del servicio de inteligencia del Ejército Nacional (dominio público).

Documentación falsa: el combustible de la inteligencia

El Departamento de Legalización y Tecnologías "198", más tarde conocido como "Agatón", preparó todo el conjunto de documentos necesarios: carnés, pases, tarjetas de identificación y demás papeles imprescindibles para la conspiración.

Así como la falta de gasolina inmoviliza el mejor coche, la ausencia de documentos falsos paralizaría la red de inteligencia más eficiente, explicaba el cichociemny Stanisław Jankowski, alias "Agatón".

Para cruzar Europa occidental, Leski necesitaba documentos alemanes, franceses y españoles, todos reproducidos a partir de originales obtenidos clandestinamente.

El arte del falsificador

Se recurrió a todo tipo de medios, incluida la sustracción directa. Los expertos contratados eran, en su mayoría, carteristas famosos de la Varsovia de entreguerras.

Celda 666: la audaz idea de la inteligencia del Ejército Nacional

En la sede de legalización del Ejército Nacional, en la calle Ogińskiego 8, se forjaban los papeles. Romuald Warakomski, alias "Hilary", retiraba los sellos; Zdzisław Pleskaczewski, "Zbyszek", retocaba las fotografías.

Con el tiempo se creó un archivo con los modelos y todos los detalles característicos de los documentos. Jankowski recordaba en sus memorias:

«Recibimos del Wd 69 la información de que los alemanes, al verificar la autenticidad de los documentos, revisan la foto y comproban el sello de la tienda fotográfica en el reverso.»

El cuidado del reverso de la foto obligó a los falsificadores a trabajar aún más, añadiendo nuevos detalles a la compleja red de rasgos necesarios para la copia.

Celda 666: la audaz idea de la inteligencia del Ejército Nacional

La calidad del papel, la tinta de los sellos, las marcas de seguridad y las firmas exigían no solo una caligrafía perfecta, sino también la tinta adecuada. Se necesitaban máquinas de escribir con distintas tipografías, sellos, tinta de sello, numeradores y fechas.

Disfrazarse de general

En un taller clandestino, Leski recibió un carnet de identificación oficial de la Ostbahn. Al probarlo cerca de París, descubrió que despertaba sospechas. De la experiencia surgieron dos conclusiones:

«En guerra, la menor sospecha al viajar en cualquier zona se genera cuando se aparenta ser un alto mando militar».

La credibilidad está directamente vinculada al rango del oficial.

Celda 666: la audaz idea de la inteligencia del Ejército Nacional

El general ficticio Julius von Hallmann, representante del frente sudoriental, abordó el tren en la estación principal de Varsovia y tomó asiento en un cómodo sillón. La posición de alto rango garantizaba no solo el asiento, sino también la confianza de los alemanes.

Para interpretar al general, Leski necesitaba dos cosas: hablar alemán con acento perfecto y un uniforme auténtico. Un sastre polaco, especializado en uniformes del Wehrmacht, confeccionó una prenda a medida.

Más allá del uniforme

El personaje del general exigía documentos adicionales: licencia de conducir, tarjeta de caza e incluso cupones de racionamiento. En una ocasión, mientras Leski estaba en la fila para cambiar cupones, un oficial le señaló que llevaba tarjetas equivocadas. Leski respondió:

«Un hombre sacó la mano por la ventana, tomó mis cupones y los sostuvo bajo la luz. Entonces dijo: ‘Mira, estos son los cupones correctos. Son tuyos.’» Ese gesto fue, para Leski, el mayor elogio a Agatón y su equipo.

Celda 666: la audaz idea de la inteligencia del Ejército Nacional

Los sellos de la celda 666, hallados en 2003 en el bosque de Wolski (Kraków), garantizaban la autenticidad de los documentos falsos.

La celda 666 fue inicialmente el refugio personal de Leski; pronto se unieron tres compañeros: Tadeusz Jabłoński ("Jan"), Tadeusz Zieleniewski ("Żaryn") y el capitán Aleksander Stpiczyński ("Wilski").

Colaboración con la Resistencia francesa y los guías vascos

Tras llegar a Francia, Leski, aún disfrazado de general, se presentó en la Stadtkommandantur, recibió un hotel y cambió sus cupones por los válidos en París. El Tercer Reich pagó su estancia en la ciudad.

Al cruzar la zona libre, el uniforme alemán resultó inútil; fueron imprescindibles los documentos falsos franceses y españoles. En el primer intento de llegar a Vichy, los papeles tuvieron que comprarse y, posteriormente, el equipo de legalización los reprodujo.

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La cooperación con la Resistencia francesa era estrecha; los franceses solicitaban con frecuencia a Agatón la preparación de documentos. Cuando la vía oficial fallaba, los ferroviarios franceses y la facción móvil de la Resistencia ayudaban a cruzar la frontera.

Para entrar en España, un aliado silencioso del Tercer Reich, el plan incluía una ruta por los Pirineos guiada por un vasco, pues las instituciones españolas registraban a sus representantes que salían del país.

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El destino español formaba parte de la ruta de los mensajeros hacia Gran Bretaña, una vía larga pero segura. No fue sino hasta 1943 que los aviones pudieron volar desde la Francia ocupada a Inglaterra; en 1944, los Lysander aterrizaban con frecuencia en campos franceses bajo la cubierta de la noche.