Introducción
El 3 de agosto de 1936, en el Estadio Olímpico de Berlín, se disputó la final de los 100 metros, el evento estrella de los Juegos XI. Entre los seis finalistas estaban tres estadounidenses –Jesse Owens, Ralph Metcalfe y Frank Wyckoff–, el holandés Tinus Osendarp, el sueco Lennart Stradberg y el alemán Erich Borchmeier.
Adolf Hitler ocupaba su puesto en el podio oficial, convencido de que sólo un atleta ario podría triunfar. Sin embargo, en 24 horas Owens había batido el récord olímpico (10,3 s) y había igualado su propio récord mundial (10,2 s) en las rondas previas, dejando pocas esperanzas al dictador.
Owens destruye el mito de la raza aria

En la final, Owens salió de los bloques y, a los 40 metros, ya se había asegurado la medalla de oro con un tiempo de 10,3 s. Metcalfe quedó segundo (10,4 s) y Osendarp tercero (10,5 s). La victoria del atleta negro desmanteló la propaganda nazi de la supremacía aria.
El nacimiento de una leyenda

James Cleveland Owens nació el 12 de septiembre de 1913 en Oakville, Alabama, el menor de diez hijos. Su padre, Henry, era descendiente de un esclavo. De niño sufrió bronquitis, neumonía y, a los cinco años, un tumor torácico que su madre Emma removió con un cuchillo de cocina.
En 1922 la familia se mudó a Cleveland, Ohio, buscando mejores oportunidades. Allí, un maestro, al oír su apodo “JC”, lo llamó “Jesse”, nombre que perduró.
Descubrimiento del atleta

Trabajó cargando vagones y en una zapatería mientras asistía a la escuela. Su pasión por correr lo llevó a Fairmount Junior High, donde el entrenador Charles Riley lo animó a entrenar temprano antes de clases.
En la secundaria East Technical High School, a los 19 años, empató el récord mundial de 100 yardas (9,4 s) y saltó 7,56 m en salto de longitud.
Éxitos universitarios y racismo

En Ohio State University, bajo el entrenador Larry Snyder, Owens ganó ocho títulos individuales de la NCAA (cuatro en 1935 y cuatro en 1936), convirtiéndose en el “Buckeye Bullet”. A pesar de sus logros, la discriminación lo obligó a vivir fuera de los dormitorios, a alojarse en hoteles diferentes y a pagar su propia matrícula sin recibir becas.
El 25 de mayo de 1935, en el “Big Ten” de Ann Arbor, Owens batió tres récords mundiales y empató otro en 45 minutos, una hazaña histórica.
Los Juegos de Berlín y la presión del boicot

En 1936, el secretario general de la NAACP, Walter White, escribió a Owens pidiéndole que boicoteara los Juegos por el régimen nazi. Owens decidió participar, y el equipo estadounidense cruzó el Atlántico a bordo del SS Manhattan.
Al llegar a Berlín, los aficionados alemanes coreaban “Wo ist Jesse?”, anticipando su llegada.
El acuerdo con los hermanos Dassler

Andy Dassler, futuro creador de Adidas, suministró a Owens un par de zapatillas de cuero con tacos grandes. Fue la primera vez que un atleta afroamericano recibió patrocinio comercial; Owens usó esos zapatos para ganar sus cuatro medallas de oro.
Medallas de oro en Berlín

100 m (10,3 s), salto de longitud (8,06 m, nuevo récord olímpico) y 200 m (20,7 s, récord mundial). En la final del 200 m, Owens repitió el récord olímpico de 21,1 s que había establecido en las series preliminares.
El relevo 4 × 100 m

Originalmente el equipo estaba compuesto por Frank Wyckoff, Don Tripp, Sam Stoller y Marty Glickman. El 8 de agosto, Owens y Metcalfe sustituyeron a Stoller y Glickman. El equipo estadounidense ganó el oro con 39,8 s, rompiendo el récord mundial y manteniéndolo 20 años.
Regreso a EE. UU. y dificultades

Al volver a EE. UU., Owens fue recibido con una ceremonia en Nueva York, donde recibió una bolsa con diez mil dólares. Sin embargo, la discriminación continuó: le prohibieron entrar por la puerta principal del Waldorf Astoria y nunca fue invitado al Salón Blanco por el presidente Franklin Roosevelt.
Sin becas ni oportunidades deportivas, Owens trabajó como cajero, guardia y propietario de una tintorería, llegando a la bancarrota en 1943.
Activismo y diplomacia

En 1955, el presidente Dwight Eisenhower lo nombró embajador de buena voluntad, enviándolo a la India, Filipinas y Malasia para promover el deporte y la libertad. Más tarde trabajó para Quaker Oats, Johnson & Johnson y Ford.
Últimos años y legado

Owens murió de cáncer de pulmón el 31 de marzo de 1980 en Tucson, Arizona. En 1984, el presidente Gerald Ford le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad. En Berlín, una calle lleva su nombre (Jesse Owens Allee) y en Oakville, Alabama, se erigió el Jesse Owens Memorial Park.
Video recomendado: Jesse Owens en los Juegos Olímpicos de 1936.