La famosa escena de la carrera de cuadrigas en la película “Ben-Hur” nos recuerda al mejor auriga de la historia de Roma: Cayo Apuleyo Diocles.
Si bien el fútbol aún no existía, la Antigua Roma contaba con su propio “Lionel Messi”. Ese título se refiere a Cayo Apuleyo Diocles, considerado el auriga más hábil y mejor pagado de todos los tiempos.
Vivió en el siglo II d.C. (104‑146 d.C.) y, durante una brillante carrera de 25 años, acumuló 36 millones de sestercios, lo que equivaldría a unos 72 000 euros actuales.
Un hecho sorprendente para un provinciano de Lusitania (la actual Portugal) que, según los registros, era prácticamente analfabeto.
¿De dónde provienen estas cifras? El historiador estadounidense Peter Struck las dedujo a partir del hallazgo de una inscripción antigua dedicada a Diocles por sus admiradores.
El enorme dinero que ganó se explica en parte por el gran atractivo que tenía la carrera de cuadrigas entre el público romano y por los riesgos que implicaba. No solo los aurigas debían alcanzar velocidades vertiginosas, sino que también podían ser alcanzados por las garras y lanzas de los oponentes, lo que hacía que sobrevivir a una carrera fuera ya de por sí una hazaña.