Introducción
El siguiente texto fue enviado a Pills of History por el profesor Pier Luigi Guiducci, catedrático de Historia de la Iglesia en la Universidad Pontificia Lateranense. El artículo, escrito por el doctor Carlo Mafera, trata de un reciente hallazgo que afecta al Coliseo y al estudio de una cruz y dos letras romanas.
El hallazgo en el interior del Coliseo
En una galería intermedia del Coliseo, que conduce al tercer nivel del lado norte, el profesor Guiducci observó una zona de yeso donde aparecen una cruz y dos letras mayúsculas: una “T” y una “S”.
Tras la “S” la línea continúa curvándose hacia la izquierda en dirección a la “T”, creando una especie de relieve subrayado.
¿Qué significan esas letras?
Los romanos no solían escribir nombres completos en inscripciones; a menudo se limitaban a la primera y última letra. Por eso, la combinación “T…S” podría indicar una exclamación más que un nombre.
El profesor Guiducci sugiere que la clave está en las venationes (cacerías de animales) que se celebraban en el anfiteatro. Un término que comienza con T y termina con S es taurus (toro).
Si aceptamos esta interpretación, las dos letras representarían, de forma abreviada, el clamor del público: ¡Taurus! ¡Taurus! ¡Taurus! — el grito que acompañaba la entrada de un toro en la arena.
Contexto histórico
Los animales fueron parte de los juegos del Coliseo desde el 80 d.C. hasta el 523 d.C. A partir del siglo IV, la extracción de materiales del edificio empezó a deteriorar su estructura; para el 523 el Coliseo ya había perdido la colonnade y sufría graves daños.
Tradicionalmente se ha pensado que el uso de toros en los espectáculos cesó en el siglo III, pero este hallazgo sugiere que la presencia de toros pudo haber perdurado más tiempo.
La cruz encontrada
Cerca de la letra “P” (posiblemente una mala lectura de la “T”) y entre la “T” y la “S” se observa una pequeña cruz latina de color rojo, alineada con la línea que une ambas letras. La cruz es mucho más pequeña que las letras, su trazo es definido y su base parece estar parcialmente destruida, como si fuera una “colina”.
¿Por qué una cruz en ese lugar?
El hallazgo plantea varias preguntas:
- ¿Fue pintada para favorecer una oratio fidelium (oración de los fieles)? La hipótesis resulta débil, pues esa práctica se popularizó a partir de la Edad Media.
- ¿Representa una devotio crucis? No parece ser el caso, ya que la devoción al Via Crucis se difundió en el siglo XVIII.
- ¿Es una señal conmemorativa de cultos religiosos? No encaja con los criterios clásicos de memoria, pues está en un ambiente poco apropiado.
- ¿Fue una iniciativa aislada de algún individuo que, en un momento de ocio, quiso “añadir” un símbolo religioso? Esta explicación tampoco convence.
Lo más plausible es que la cruz fuera añadida como respuesta a las letras “T” y “S”, para recordar, de forma sutil, el sufrimiento de Cristo y ofrecer consuelo a los cristianos que asistían (o pasaban) por ese pasillo.
Implicaciones cristianas
En el siglo III ya se encuentran cruces en catacumbas y en el hipogeo de los Aurelii. Con la llegada del cristianismo imperial en el siglo IV, ya no era necesario ocultar el símbolo. En el contexto del Coliseo, donde muchos cristianos anónimos fueron martirizados, la pequeña cruz podría haber servido como señal de pietas y esperanza.
Conclusión
El conjunto de la “T”, la “S” y la cruz sugiere una superposición de mensajes: por un lado, el clamor popular por la llegada del toro en las venationes; por otro, una sutil manifestación de fe cristiana en medio de un escenario de violencia y sangre.
Artículo escrito por el doctor Carlo Mafera y enviado por el profesor Pier Luigi Guiducci.