Transformación divina
Según la mitología griega, Ino y su hijo Melicértes, al huir de la locura del rey Atamante, se lanzaron al mar. Allí fueron convertidos en deidades marinas: Ino pasó a ser la diosa Leucotea, también conocida como Mater Matuta, y Melicértes se transformó en el dios Palamón, también llamado Portuno.
Leucotea
Leucotea era venerada como protectora de los marineros y de quienes se encontraban en apuros en alta mar. Se creía que aparecía para guiar a los navegantes perdidos hacia la seguridad. Además, estaba asociada con la fertilidad, el parto y la crianza de los niños.
Palamón
Palamón, por su parte, era el guardián de los puertos, los pescadores y los navegantes en general. Se le atribuía el poder de calmar las tormentas y garantizar un paso seguro a los que surcaban los mares.