historia historica

¿Un caso raro y un hazmerreír? Así fue la recepción de Rudolf Hess en Gran Bretaña

El vuelo secreto de Rudolf Hess

El 10 de mayo de 1941, el segundo al mando del Tercer Reich, Rudolf Hess, abandonó su avión en pleno vuelo y se lanzó en paracaídas sobre el pequeño pueblo escocés de Eaglesham. Su objetivo: una misión de paz secreta con el gobierno británico.

Una bienvenida inesperada

En lugar de una delegación oficial, el prisionero fue recibido por David McLean, un granjero local que lo llevó a su casa, le ofreció una silla junto a la chimenea y le sirvió una taza de té. Hess, educadamente, prefirió agua y, antes de que pudiera beberla, llegaron varios miembros de la Guardia Nacional que, sin entender alemán, lo condujeron al comandante de la unidad, el mayor Graham Donald.

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El intento de negociación

Hess, temeroso de ser presentado como el «vice‑Führer», mencionó a su cuñado y solicitó una reunión inmediata con el príncipe Hamilton, influyente aristócrata y miembro de la Cámara de los Comunes. Afirmó poseer "un mensaje secreto y extremadamente importante". Hamilton, tras escuchar la extraña defensa de la paz de Hess, se mostró escéptico y contactó al Primer Ministro.

Churchill y la reacción británica

Winston Churchill recibió a Hess en privado, pero no le dio importancia a la visita inesperada. Según se relata, mientras esperaban el comienzo de una película de los Hermanos Marx, Churchill comentó: "Bueno, sea Hess o no, voy a ver a los Marx Brothers" y volvió a sus asuntos.

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La verificación de la identidad

Al día siguiente, el embajador británico en Berlín, Ivone Kirkpatrick, fue enviado a Escocia para confirmar la identidad del prisionero. Tras una entrevista de una hora, Kirkpatrick describió a Hess como "un personaje gracioso y frívolo" que, aunque leía notas, no aportaba nada sustancial a la negociación.

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El destino final

Churchill ordenó que Hess fuera internado en un campo militar. Permaneció bajo custodia hasta los juicios de Núremberg, donde fue condenado a cadena perpetua y nunca volvió a salir de prisión.

Fuentes

  • Stephen McGinty, The Secret Life of Rudolf Hess, Character Literator 2012.