Un diamante legendario
El Regente es una gema milenaria famosa no solo por su belleza, sino también por la trágica leyenda que lo acompaña: se dice que quien lo posee está condenado a la desgracia.
Orígenes en la India
En 1701, un esclavo que trabajaba en una mina situada a orillas del río Kistna, en la India, descubrió la piedra por casualidad. Para ocultarla, se hizo una herida y envolvió el diamante en vendajes, manteniéndolo escondido durante mucho tiempo.
Traición y muerte
Años después, un marinero se enteró del secreto, asesinó al esclavo y vendió la joya a un comerciante. Consumido por la culpa, el asesino se quitó la vida poco después.
Paso por la realeza francesa
El diamante llegó a manos del duque Felipe II de Orleans, regente de Francia durante la minoría de Luis XV, de quien tomó su nombre. El duque lo adquirió por una suma extraordinaria. Los Orleans, rama cadete de la familia real, fueron aniquilados durante la Revolución.
Napoleón y el legado
Durante el caos revolucionario la gema fue robada, pero el propio Napoleón Bonaparte la recuperó y la engarzó en la empuñadura de su espada. Tras la derrota en Waterloo, Napoleón fue exiliado a Santa Elena, pero el diamante sobrevivió.
El Regente hoy
Actualmente, el diamante Regente se exhibe en París, dentro de una vitrina de cristal en el Museo del Louvre (foto: Wikimedia Commons).