Platos exóticos en la mesa medieval
En los banquetes de la Edad Media, ciertas aves —como la grulla, la golondrina, la cigüeña o el cisne— eran consideradas auténtos manjares. Su presencia en la mesa no solo demostraba buen gusto, sino también gran poder adquisitivo.
Si bien hoy nos horroriza la idea de comer lirón o de sumergir alimentos en garum, la salsa de pescado favorita de los romanos, en aquel entonces esas extravagancias eran normales.
En el siglo XIV, la moda gastronómica incluía carnes tan inusuales como la de grulla y golondrina, así como de cisne y cigüeña. Estas especies, además de su sabor, tenían un importante valor simbólico: al volar alto, representaban las posiciones más elevadas dentro de la jerarquía social.
Su alto costo hacía que sólo la nobleza y los ricos pudieran disfrutarlas; las clases bajas rara vez conocían su sabor, quedando fuera de su alcance culinario.